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Discurso de lanzamiento del nuevo partido político de las FARC

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DISCURSO DE RODRIGO LONDOÑO (TIMOLEÓN JIMÉNEZ “TIMOCHENKO”) ANTE EL PUEBLO CONGREGADO EN LA PLAZA DE BOLÍVAR.

1ro de Septiembre de 2017

Seremos millones y millones en una Nueva Colombia

Jorge Eliécer Gaitán sentenció el 20 de abril de 1944: “…en Colombia hay dos países: el país político que piensa en sus empleos, en su mecánica y en su poder, y el país nacional que piensa en su trabajo, en su salud, en su cultura, desatendidos por el país político. El país político tiene metas diferentes a las del país nacional. ¡Tremendo drama en la historia de un pueblo!”.

73 años después esa tragedia sigue viva. Tal y como lo sostenía el caudillo, el Estado sigue representando actualmente los intereses de un grupo minoritario, cuando debiera representar todas las clases y defender especialmente a la que lo necesita, o sea la gran mayoría de los desheredados. Proponemos a Colombia poner fin a tan amarga realidad.

Y lo hacemos presentando ante el país y el mundo nuestro partido político, FUERZA ALTERNATIVA REVOLUCIONARIA DEL COMÚN FARC, en una demostración más de nuestro compromiso con la paz, la democracia y la justicia social para Colombia. Fueron más de 50 los años de resistencia armada, llegados a su fin con la firma de los Acuerdos de La Habana. Dejamos las armas para hacer política por vías pacíficas y legales, queremos construir con todos y todas ustedes un país diferente.

Un país en el que en primer término la violencia desaparezca definitivamente del escenario de la política, en el que nadie sea perseguido, asesinado o desaparecido por pensar diferente. Un país en el que ninguno de sus habitantes se vea obligado a tomar las armas para defender su vida, en el que la respuesta a la protesta y la inconformidad social no sea el trato brutal del ESMAD.

Un país en el que la tolerancia y el respeto por la diferencia sean la norma, en el que el diálogo y la concertación sean la forma de solucionar los problemas. No queremos una sola gota más de sangre por razones políticas, que ninguna madre vuelva a derramar lágrimas por su hijo o hija violentados. Por ello no vacilamos para extender nuestras manos en señal de perdón y reconciliación, queremos una Colombia sin odios, venimos a profesar la paz y el amor fraternal de compatriotas.

Son numerosas las demostraciones cumplidas por nosotros en ese sentido. Cesamos todos los fuegos, nos ubicamos en las zonas y puntos transitorios,  hicimos completa dejación de las armas, entregamos el inventario de nuestra economía de guerra e iniciamos el proceso de entrega de todos nuestros bienes. Damos ahora el paso de nuestra conversión en partido político legal. Ojalá el Estado colombiano hubiera mostrado igual diligencia en el cumplimiento de sus compromisos.

No vamos a hacer aquí la defensa de nuestro alzamiento. La búsqueda de la verdad del conflicto y sus víctimas estuvo en el centro de los Acuerdos de La Habana, y los diversos instrumentos pactados se encargarán de revelar lo realmente sucedido. No tememos a la justicia. Por el contrario, clamamos por ella. Por un país en el que la impunidad desaparezca para siempre, con indiferencia del estrato social del responsable o de su condición política.

Por eso proponemos también una reflexión profunda a los grandes medios de comunicación, su aporte esencial en la creación de un ambiente nacional distinto. La violencia y la guerra en nuestra nación han obedecido en gran medida a la exacerbación de los apasionamientos, a la polarización inducida desde los micrófonos, la pluma o la pantalla. Colombia será distinta con su ayuda.
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Somos sur

Descolonicemos los pensamientos y los corazones. Arriba Palestina y todos los pueblos que no se someten al capital, que resisten y luchan día a día por un mundo más justo, más diverso, más verde, más respetuoso con sus raíces, un mundo para todos.

Somos sur. Anita Tijoux y Shadia Mansour 


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El país que es punta de lanza de la agresión contra Venezuela

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Por Renan Vega Cantor*

“Hay que invadir militarmente a Colombia para apoderarse de las riquezas de Venezuela”. 
Paul Coverdale, Senador de los Estados Unidos y ponente del Plan Colombia, 1999. 

Estimados compañeros y compañeras:

Les escribo desde un país que exhibe los peores indicadores de terrorismo de Estado y de violación de los derechos humanos en Sudamérica. En ese país en donde se han asesinado a 3000 dirigentes sindicales en los últimos 30 años (un promedio de cien por año), y apenas hace cuatro días fue asesinado Mauricio Fernando Vélez, vicepresidente del sindicato de trabajadores de la Universidad del Valle.

En ese país han sido asesinados unos doscientos dirigentes sociales y populares en los últimos dos años, como es el caso del líder de la población afrodescendiente Bernardo Cuero, asesinado el 7 de junio.

En ese país está en marcha un feminicidio abierto contra las mujeres pobres y trabajadores, 400 de las cuales han sido asesinadas en el primer semestre del 2017, como expresión del machismo clerical que aquí impera. Uno de esos casos se presentó en diciembre de 2016, cuando un individuo perteneciente a las clases dominantes, de nombre Rafael Uribe Noguera, un “hombre de bien”, como dicen los medios de desinformación, quien con sevicia secuestró, violó, torturó y asesinó a la niña Yuliana Samboni, hija de una familia de desplazados de una comunidad indígena del Cauca.

En ese país, según denunciaba Amnistía Internacional a finales de abril de 2017, se presenta una “ola de asesinatos de indígenas”. El 19 de abril fue asesinado Gerson Acosta, gobernador del Resguardo Kite Kiwe, en el municipio de Timbio, Cauca, a pesar de contar con medidas de protección del Estado.

En ese país fueron asesinados más de 500 defensores de Derechos Humanos en los últimos 10 años, 80 de ellos en el 2016. En promedio cada cuatro días es asesinado un defensor de derechos humanos.

En ese país fueron asesinados 107 ambientalistas en el 2016, algo que no resulta sorprendente si tenemos en cuenta que este mismo país es uno de los más biodiversos del planeta, y sus variadas riquezas naturales están en la mira de grandes empresas transnacionales, que suelen financiar a sicarios y asesinos paramilitares.

En ese país se presenta la mayor cantidad de desplazados internos de todo el mundo, puesto que según informaciones del Consejo Mundial para Refugiados, hasta diciembre de 2016 se habían expulsado a 7,2 millones de personas de sus tierras y lugares de residencia, superando a países como Irak, Siria, Sudan o Libia.

En ese país han sido asesinados ya cuatro miembros de una insurgencia desmovilizada, apenas habían salido de la cárcel (recordemos que el actual presidente de ese país continuamente anunciaba el dilema de “La cárcel o la muerte”, pero ahora parce haberse actualizado el eslogan con el dicho de Primero la cárcel y luego la muerte), además han sido asesinado ocho familiares de ex guerrilleros, como parte de una campaña de exterminio en marcha. El primer insurgente asesinado fue Luis Alberto Ortiz Cabezas, en Tumaco, el día donde fue vilmente ultimado en abril de 2017, solo quince días después de haber salido de la cárcel.

En ese país, el 10% de la población más rica gana cuatro veces más que el 40% más pobre.

En ese país, según el Índice de Theil (que mide la distribución de la renta, o la desigual distribución de la riqueza), pasó de 0,807 en 2000, a 0,831, en 2013. Tan desigual es este país que el afamado economista Thomas Piketti dejando de lado la diplomacia que caracteriza a cierto tipo de académicos cuando hablan del lugar al que son invitados, sostuvo a comienzos de 2016 que “este país es uno de los más desiguales del mundo”.

En ese país, según una Comisión de Expertos en tributación nombrada por el propio gobierno, sus verdaderos dueños, los grandes supermillonarios, evaden anualmente unos 30 billones de pesos, mediante exenciones o deducciones.

En ese país, la corrupción del sector público y privado alcanza tal magnitud que en un solo negociado, el de la Refinería de Cartagena, los sobrecostos de su modernización alcanzaron la cifra de 4 mil millones de dólares, una cifra que corresponde a algo así como a 1,5 veces el costo de ampliar el canal de Panamá, una de las obras de infraestructura más costosas de América Latina.

En ese país, donde se presume mucho de practicar la libertad de prensa, cinco grandes grupos económicos son propietarios de los principales medios de comunicación (radio, televisión y prensa escrita).

El país del que les habló es COLOMBIA, cuyo presidente ha sido galardonado el año anterior con el “NOBEL DE LA PAZ”, lo cual en verdad debería leerse como el NOBEL DE LA MUERTE, lo cual no es raro que ocurra por los nefastos antecedentes de ciertos personajes que han recibió tal premio (Barack Obama, Henry Kissinger, Simon Perez, entre otros notables criminales de guerra).

Pero nada de lo anteriormente mencionado es noticia para los grandes conglomerados mediáticos, ni tampoco parece preocupar a cierta intelectualidad biempensante que ha retomado, para referirse al caso venezolano, la teoría de los dos demonios a la hora de intentar explicar la violencia que allí se ha desatado en las últimas semanas.

Es bueno preguntarse, por qué razones ese país, Colombia, no aparece nunca mencionado como el paraíso de la desigualdad, la antidemocracia y la injusticia en el continente y por qué razones no existe una solidaridad con el sufrido pueblo colombiano por parte de intelectuales y vedettes académicos –algunos de los cuales desde Europa y otros lares nos suelen visitar con relativa frecuencia–. Lo llamativo es que muchos de esos mismos intelectuales –y usamos un término completamente desprestigiado, porque como decía Eduardo Galeano esa noción separa el corazón de la razón, o el pensamiento del sentir– se pronuncien con tanta beligerancia contra el gobierno Venezolano, pero nunca nombren al régimen criminal y al terrorismo de Estado imperante en Colombia.

Y existe un hecho adicional que hace más preocupante el silencio sobre lo que sucede en Colombia –en donde el terrorismo de Estado no ha dejado de operar, a pesar del discurso sobre la paz– y es que precisamente este es uno de los países que se han convertido en punta de lanza de esa doble tenaza que amenaza a la revolución bolivariana: la intervención imperialista de los Estados Unidos y la subversión interna de los golpistas abiertos y disfrazados.

En efecto, hasta un ciego puede ver el papel activo del bloque de poder contrainsurgente que domina a Colombia (formado por su Estado y sus clases dominantes) en el saboteo que soporta Venezuela, y un papel relevante en diversos planos: político, económico, mediático y
militar. Económico, por los procesos de contrabando, que desangran a la economía venezolana y que hacen llegar productos a muy bajo costo al territorio colombiano (principalmente petróleo), que enriquece a diversos grupos, entre ellos paramilitares. Político, porque es clara la abierta intervención del Estado colombiano, empezando por el actual gobierno, en los asuntos internos de Venezuela, con su apoyo a la mal llamada “oposición”, y respaldando a la desprestigiada OEA. Esa intervención política se ha renovado recientemente con la reunión entre Juan Manuel Santos y Donald Trump, donde con cinismo se anunció que “seguiremos trabajando sobre situación de Venezuela”, que quiere decir “seguiremos interviniendo y saboteando al gobierno legítimo del vecino país”. En el caso de Juan Manuel Santos, su intervencionismo es más vergonzoso, si tenemos en cuenta la contribución de Venezuela al desarrollo de los diálogos con las FARC.

Mediático, porque la prensa colombiana, controlada por los dueños de este país, libra desde siempre una campaña de calumnia, mentira y desprestigio contra el proceso venezolano, como parte de una matriz mediática orquestada desde el corazón del imperio, donde los medios colombianos cumplen un papel central. Leer un diario de este país, escuchar una emisora de radio o ver un canal de televisión cuando se refieren a Venezuela es asistir a un coctel repleto de todo tipo de infundios, que llegan a planos de un realismo mágico invertido, que de no ser por el objetivo criminal que persiguen solo causarían risa. ¿De cuándo acá medios de desinformación como RCN, Caracol, El Espectador, El Tiempo o la Revista Semana se preocupan por los niños que sufren hambre y desnutrición en Venezuela, como si en Colombia no estuvieran muriendo de inanición niños indígenas en la Guajira y negros en el Choco?

Militar, porque desde hace años hay grupos paramilitares de origen colombiano operando en territorio venezolano, con un claro y abierto respaldo de los jefes paramilitares (conocidos políticos) que actúan impunemente desde Colombia, donde además se refugian una gran parte de golpistas (Carmona el “breve”, golpista del 2002 recibió asilo político en este país) y de criminales, incluyendo los de “cuello blanco”, que han delinquido en Venezuela, pero que aquí son presentados como “perseguidos políticos”.  Sigue leyendo


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Lamenta Enrique Dussel críticas poco informadas a gobierno venezolano

El filósofo y académico argentino-mexicano Enrique Dussel lamentó las críticas lanzadas por “colegas de izquierda o comprometidos con las causas populares en América Latina” hacia el gobierno de Venezuela y la elección de su Congreso Constituyente efectuada este domingo.

En un video, el investigador nacional emérito señaló que “en este caso habría que tener mucho cuidado porque, efectivamente, nuestros grandes gobiernos que han asumido posiciones populares pueden también, como todo partido político y toda opción, cometer ciertos errores”, pero “criticar en esta coyuntura estratégica a Venezuela y su gobierno supone inevitablemente un apoyo a los grupos opositores” cercanos a la derecha.

“En cualquier país también es normal y se justifica una oposición, pero no cuando está siendo orquestada, como es el caso de Venezuela, por el imperio, por una campaña internacional que oculta realmente los frutos de un proceso político” que ha beneficiado a la población, aseguró.

Por ello, llamó a “tener mucho cuidado de una crítica si no se conoce a fondo la situación” porque podría repercutir en “la subida de un gobierno de derecha que sería desastroso para Venezuela, como se probó en el golpe contra Hugo Chávez”, cuando el nuevo presidente “privatizó en unas horas el petróleo y entregó el país a disposición de Estados Unidos”.

“Una cierta izquierda podría dar motivo a que en el futuro sea acusada de haber apoyado a un gobierno nefasto del tipo de Macri en Argentina o de Temer en Brasil, lo cual sería muy triste para intelectuales de gran importancia”, alertó. Sigue leyendo


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Boaventura de Sousa Santos: en defensa de Venezuela

Venezuela  vive  uno  de  los  momentos  más  críticos  de  su  historia.  Acompaño crítica y solidariamente la Revolución bolivariana desde el inicio. Las conquistas sociales de las últimas dos décadas son indiscutibles. Para comprobarlo  basta  consultar  el  informe  de  la  ONU  de  2016  sobre  la evolución del índice de desarrollo humano.

Dice este informe: “El índice de desarrollo humano (IDH) de Venezuela en 2015 fue de 0.767 –lo que colocó al  país  en  la  categoría  de  alto  desarrollo  humano–,  posicionándolo  en  el puesto 71º de entre 188 países y territorios. Tal clasificación es compartida con Turquía. De 1990 a 2015, el IDH de Venezuela aumentó de 0.634 a 0.767, un aumento de 20.9 por ciento. Entre 1990 y 2015, la esperanza de vida al nacer aumentó a 4.6 años, el período medio de escolaridad ascendió a 4.8 años  y  los  años  de  escolaridad  media  general  aumentaron  3.8  años.

El rendimiento nacional bruto (RNB) per cápita aumentó cerca de 5.4 por ciento entre 1990  y  2015.  Se  hace  notar  que  estos  progresos  fueron  obtenidos  en democracia, solo momentáneamente interrumpida por la tentativa de golpe de Estado en 2002 protagonizada por la oposición con el apoyo activo de Estados Unidos.

La muerte prematura de Hugo Chávez en 2013 y la caída del precio de petróleo en 2014  causaron  una  conmoción  profunda  en  los procesos  de transformación social entonces en curso. El liderazgo carismático de Chávez no tenía sucesor, la victoria de Nicolás Maduro en las elecciones siguientes fue por escaso margen, el nuevo presidente no estaba preparado para tan complejas tareas de gobierno y la oposición (internamente muy dividida) sintió que su momento había llegado, en lo que fue, una vez más, apoyada por  Estados  Unidos,  sobre  todo  cuando  en  2015  y  de  nuevo  en  2017 el presidente Obama consideró a Venezuela como una “amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos”, una declaración que mucha gente consideró exagerada, si no también ridícula, pero que, como explico más adelante, tenía toda lógica, desde el punto de vista de Estados Unidos, por supuesto.

La situación se fue deteriorando hasta que, en diciembre de 2015, la oposición conquistó la  mayoría  en  la  Asamblea  Nacional.  El  Tribunal  Supremo  de  Justicia suspendió  a  cuatro  diputados  por  alegar  fraude  electoral,  la  Asamblea Nacional  desobedeció,  y  a  partir  de  ahí  la  confrontación  institucional se agravó lo cual fue progresivamente propagándose en  las  calles,  alimentada también por la grave crisis económica y de abasto que entre tantas cosas explotó. Más de cien muertos, una situación caótica.

Mientras, el presidente Maduro tomó la iniciativa de convocar una Asamblea Constituyente (AC) para ser elegida el 30 de julio y Estados Unidos amenazó con más sanciones si las elecciones se producen. Es sabido que esta iniciativa busca superar la obstrucción de la Asamblea Nacional dominada por la oposición.

El pasado 26 de mayo suscribí un manifiesto elaborado por intelectuales y  políticos  venezolanos  de  varias  tendencias  políticas,  apelando  a  los partidos y grupos sociales en conflicto a parar la violencia en las calles e iniciar un debate que permitiese una salida no violenta, democrática y sin la injerencia de Estados Unidos. Decidí entonces no volver a pronunciarme sobre la crisis venezolana.

¿Por qué lo hago hoy? Porque estoy alarmado con la parcialidad de la comunicación social europea, incluyendo la portuguesa, sobre la crisis de Venezuela, una distorsión que recorre todos los medios para demonizar  un  gobierno  legítimamente  electo,  atizar  el  incendio  social  y político  y  legitimar  una  intervención  extranjera  de  consecuencias incalculables. Sigue leyendo


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Horóscopo reexistente

Acuario

Tu serenidad y cabeza fría será clave en estos momentos de cambio. Liderarás acciones claves de este momento histórico, por lo cual tendrás que estar a la altura de las circunstancias desde ahora hasta que se de tu momento. No olvides llevar contigo siempre una libreta de notas para ir proyectando tus ideas, concretando tus sueños.

Piscis

Que el dolor de los acontecimientos de la barbarie de la humanidad indolente no te desmorone, recuerda: cuando la noche es más oscura es porque ya viene el amanecer del sol naciente. En el horizonte está la luz que guie el camino que debemos recorrer como colectivo para la superación de la barbarie. La serenidad que proyectas no permitas que sea entendida como debilidad, es la fortaleza de la tranquilidad cuando se sabe que tenemos la razón. Miel con jengibre para la palabra dulce y certera.

Aries

Los nuevos vientos te llevarán a lugares inimaginados, donde tus potencias se desarrollarán en pro de los proyectos colectivos. Haz caso omiso a las galerías de espejos, a los corrinches de habladores. Es el momento de hacer, de transformar! Velas azules y un baño con agua puesta al sereno con dos ají rojos y frescos, te dará el perrenque pa´ seguir tu camino.

 

Tauro

Que la indignación y la ira por el dolor de las injusticias en el mundo alimente tu decisión de actuar. Cuando el rio que lleva tu barca se va a estrellar contra las piedras, no seas obtuso y vira el rumbo; analiza las circunstancias a fondo, entiende la complejidad del momento y sigue tus principios humanistas. El hombre nuevo depende de todos, debemos empezar a cambiar nosotros mismos, para verlo caminar en el mañana. Rosas rosadas para el ser amado.

 

Géminis

Tu amor eficaz por la humanidad es tu estandarte y la sabiduría aprendida en el andar te da la tranquilidad de saber que has seguido el camino correcto. No dudes ni en segundo, la tarea se ha hecho y es momento de recoger los frutos. Vino tinto en cualquier sepa para contemplar el panorama y dilucidar el camino.

 

Cáncer

La jarra que contiene lo más, contiene lo menos, sigue tus instintos, este es el camino. Solo tienes que perseverar y veras los resultados del esfuerzo colectivo. La amistad curtida en las buenas y en las malas será la aliada para aguantar en estos momentos difíciles. Lo tuyo es el aguante y los tuyos lo saben y por eso confían en ti. Desayunar con fruta y un tabaco (si fumas) al atardecer, te dará claridad emocional que estás buscando. Sigue leyendo


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La contra cultura como herramienta para la transformación de la cultura de la guerra en Colombia

Por Juan David Ojeda López[i]

Imágen X Saja[ii]

Colombia es un Estado contra-hecho a los golpes, en algún momento nos planteamos como un estado fallido, en derrumbe, un no futuro como nuestro sino ineludible como pueblo. La clase política de siempre, leguleya y sofista, con su lógica extractivista nos enseñó la cultura de lo público como el despojo,  que no es más que una lógica vende patria: feriamos nuestro subsuelo en la Guajira sin importarnos los acuíferos y el río Ranchería, y por ende la vida de las comunidades indígenas ancestrales, pero antes vendimos la dignidad de nuestras comunidades amazónicas por el caucho para las llantas de los automóviles que enriquecieron a la familia Ford y de más promotores de las guerras en el mundo. La historia del despojo se repite cada vez que el capital trasnacional lo demanda a los lacayos de la supuesta democracia burguesa que nos pretende gobernar. Ahora, quieren ir por lo que queda de la tierra de los campesinos, históricamente olvidados a su suerte en la frontera agrícola abierta por ellos mismos.

Pero la realidad es que en las fisuras, en los intersticios tanto de las mentes, los corazones y de las comunidades en sus territorios, esta pretensión de gobernabilidad nunca ha calado: nuestro campesinado digno, descendiente de los aguerridos llaneros, de los indoblegables afrodescendientes fundadores de palenques, y de los indígenas  con su memoria y saberes ancestrales, nos han iluminado y constituyen al sujeto revolucionario, el campesinado noble y valeroso que ha dado su vida por la defensa de su territorio.

Mientras en las urbes se da la pretensión moderna de la construcción de un Estado Nacional que construye a un “ciudadano” que desconoce las riquezas del territorio, de la barbarie que se da en el campo contra el campesinado, la expoliación de las tierras por parte de los mercenarios para estatales, que aterrorizan y masacran al pueblo, y que bajo los engaños del sistema y sus mass-media junto a sus demás aparatos ideológicos del Estado, como las iglesias, someten al pueblo a las lógicas subyugadoras del capital. Tanto a sus cuerpos como a sus mentes.

Las disidencias del pensamiento hegemónico, esos que vemos en los intersticios del sistema una oportunidad de ruptura, estamos llamados a organizarnos y desde los diferentes escenarios de desarrollo personal y colectivo presionar para que las grietas crezcan y se encuentren. Cada mente que se libere del miedo y del yoísmo,  que comprenda que nuestro rol histórico en el aquí y el ahora, es luchar desde nuestro quehacer por la construcción de un mundo con oportunidades para todos, y donde todos tengamos derecho a ser dignamente. Sigue leyendo