Sobre la libre difusion y la posibilidad de compartir libremente en la red

MÚSICA SIN INTERMEDIARIOS

Pedro Ojeda

El panorama de la industria cultural, musical y del entretenimiento hoy por hoy parece un embudo en donde muchas de las propuestas investigativas, pedagógicas y experimentales no logran desarrollarse y mucho menos logran un mínimo nivel de divulgación y comercialización.

w a la intemperie[Imagen: A la intemperie, Ciudad Bolívar, TRAFICARTE 2012, Festival autogestionado en el barrio]

Para las compañías de la industria cultural, el discurso establecido sobre la propiedad intelectual no defiende al creador de la obra artística o del producto intelectual, sino a la industria capitalista. Autores, artistas y músicos frecuentemente se quejan sobre lo utilitaria que es la industria, el poco derecho de decisión que tiene el autor o artista sobre su obra y lo poco que el artista devenga después de pasar por tantos gestores, agentes, hombres de negocios y demás intermediarios. Ejemplo de esto es la dificultad de donde ofrecerlo y difundirlo, a cómo distribuirlo y cómo venderlo. La remuneración que recibe el artista por su obra es ínfima comparada con lo que el comprador ha pagado por ella.
En un sistema en donde las editoriales y las compañías disqueras asociadas con las cadenas de televisión y radio —que a su vez están asociadas a las grandes empresas que pautan sus programas— deciden “a dedo” qué artistas merecen ser reconocidos por el mundo y qué artistas no ha llegado el momento de que desaparezcan los innecesarios intermediarios de la industria para así descentralizar las comunicaciones, la cultura y el entretenimiento.
La naturaleza del lucro y del enriquecimiento que orienta las acciones de la industria y sus intermediarios no da espacio para diálogos abiertos y sinceros, no valora al público como interlocutor ni al artista como receptor creador-emisor, sino como consumidores, potenciales clientes.
Paralelamente se abre un mundo en torno a la difusión a partir de las nuevas posibilidades del internet: los portales, las redes sociales o los blogs permiten poner en contacto a la gente y difundir productos culturales. Autores, editores, artistas y personas de diferentes partes del mundo en general se conectan y logran desarrollar diálogos interculturales de una gran riqueza. Estos diálogos son algo nuevo pues con los intermediarios tradicionales que la industria interpone entre el autor o artista y su público resultaba imposible
La colaboración libre que permite el internet abre las oportunidades de experimentar con nuevas ideas y tecnologías para explotar y poner en práctica conocimientos innovadores. Es de alguna forma empezar a hablar del principio del fin de los monopolios ya sea de comunicaciones, entretenimiento, pensamiento, culturales o cualquier otro.
El gran beneficiado de esta colaboración libre es la colectividad y la creatividad colectiva ante todo. Diversidad cognitiva, independencia de opinión, descentralización de las comunicaciones, cultura e información son algunas de las grandes ventajas que nos traerá defender a capa y espada la libertad en la red.
Compartir libremente la música por internet a través de portales como youtube, facebook, myspace, soundcloud y otros permite que los artistas se promuevan autónomamente sin tener que pagar grandes sumas de dinero por publicidad ni tener que incurrir en el desagradable oficio de sobornar a los dj´s y selectores de música de las emisoras de radio y los canales de televisión para que pongan sus obras y canciones, lo que se conoce como pay to play o payola (pagar por emitir). A su vez el público, de cierta manera, también trabaja promocionando a los artistas que en realidad le gustan —y no a los pocos que la industria cultural les impone— a través de la libre expresión y difusión por estos medios alternativos.
La información y los conocimientos que se comparten entre las personas en la red son muy valiosos; ésta es una nueva forma de adquirir información y educación gratuita que ya se vislumbra. Una interesante oportunidad de la era informática.
Gracias a esta interacción a través de la red las personas que quieran apoyar a los artistas y autores podrán aportar económicamente lo que quieran y puedan. De hecho, ya se están viendo redes sociales de financiación colectiva, aportación monetaria voluntaria y colaboración redistribuida donde el dinero va directamente al artista o autor.
“Si no quieres ser como tus dominadores tienes que leer e informarte”, decían hace poco los protestantes de Wall Street. Esto quiere decir instruirse, educarse. En una sociedad en donde la educación se ha vuelto un negocio y donde cada vez son menos las personas que pueden disfrutar de este privilegio que debería ser un derecho fundamental, resulta indispensable liberar las fuentes de información y poder compartirlas libremente para que recuperemos nuestro poder de decisión, nuestro derecho a la educación y derechos tan fundamentales como el de decidir libremente las políticas que nos van a afectar en el futuro.

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