La resistencia es para seguir existiendo…

PUEBLOS INDÍGENAS

En cada momento de tragedia nos ha servido echar mano a nuestras raíces y a la palabra, cada vez que nos golpean respondemos con la razón y la fuerza de la unidad, cada vez que es necesario, la movilización de pensamiento y acción pacífica es nuestra herramienta para vivir.
Consejo Regional Indígena del Cauca, 12 de febrero de 2007

Marginadas, masacradas, desplazas y excluidas de decisiones que las afectan directamente las poblaciones indígenas en Colombia no son tenidas en cuenta por parte de estos gobiernos fascistas y neoliberales. Diariamente nos encontramos con indígenas descalzas en calles de cemento sin posibilidades de subsistencia, discriminadas y condenadas a una mayor marginación por una población que no las reconoce como compatriotas. Diariamente las vemos víctimas de la violencia y asesinatos políticos cuando se organizan para reclamar sus derechos y cuando son arrasadas sus tierras.

El proceso de resistencia de los pueblos indígenas surge como respuesta a un hecho histórico y concreto: el robo de su territorio y de sus riquezas que se inicia desde la conquista y la colonización del continente americano y que se ha intensificado en estos últimos años. En Colombia este robo se debe principalmente a que sus territorios han sido influidos e impactados por diferentes problemáticas que atañen al resto de la sociedad nacional como es la guerra, el narcotráfico y la presión de las multinacionales por la apropiación de sus recursos naturales. Del mismo modo, el Estado no reconoce su autonomía ni sus derechos y los pocos que han sido reconocidos se encuentran sometidos a fuertes procesos de colonización de diferentes tipos. En últimas la resistencia es para seguir existiendo como culturas vivas.

Sus procesos de resistencia se han ido transformando de acuerdo al contexto que les ha tocado vivir. Por eso vemos como en este mandato uribista —que por fin termina y que no debemos dejar continuar— los procesos de resistencia han estado ligados a cómo lograr la paz y la democracia para dar respuesta a las tensiones que viven las comunidades por el impacto no sólo del conflicto armado y la violencia estructural. Son espacios de resistencia para oponerse a hechos concretos como el Tratado de Libre Comercio, los megaproyectos económicos, el despojo de sus territorios, la satanización de sus organizaciones, la presencia en sus territorios de personas armadas, la corrupción, el sometimiento económico o la ocupación de sus territorios ancestrales. Entienden que todo esto y más viola toda su autonomía y su cultura.

Víctimas de colonizaciones que han masacrado sus pueblos y diezmado sus culturas imponiéndoles “desarrollo” los pueblos indígenas se enfrentan hoy a un sistema económico que los ha empujado a la pobreza extrema. La demanda por el reconocimiento de sus derechos está ligada al proceso de globalización económica que afecta directamente sus recursos, sus derechos y sus condiciones de vida y que tiende a favorecer a los actores que poseen el poder politico y económico.

Costos sociales de la resistencia
Toda este proceso de resistencia y lucha por sus derechos ha tenido grandes costos sociales intensificados en los últimos tiempos —mandato tras mandato—, materializado en masacres como la del Nilo, desapariciones (Kimmy Permia Doico), confinamientos (chimilas, wiwas), desplazamiento forzado (awa), racionamientos, ataques, estigmatizaciones de los políticos tradicionales y de los funcionarios del Estado (pronunciamientos de los altos mandos militares) pero ante todo sujetos de un recorte de los derechos y conquistas por parte del Gobierno colombiano.

Según cálculos de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) más de 1.400 hombres, mujeres, niños y niñas han sido víctimas de homicidio a causa del conflicto entre 2002 y 2009. También han sido registradas más de 4.700 amenazas colectivas contra comunidades indígenas durante este período, ademas de 90 secuestros y 195 desapariciones forzadas. Los responsables —bien sean miembros de grupos guerrilleros o paramilitares o miembros del Estado— raramente son llevados ante la Justicia estatal.

Las restricciones a la libertad de circulación impuestas por el conflicto armado han tenido un efecto demoledor. A veces, el conflicto ha provocado el aislamiento y confinamiento de comunidades a alimentos ni medicinas. El confinamiento de la gente en sus localidades se ha debido también a la presencia de minas terrestres colocadas por grupos armados en los alrededores de sus tierras. Las partes en conflicto también han bloqueado el ingreso de alimentos justificando que esos productos van destinados al “enemigo”. Todas las partes en conflicto han ocupado escuelas y las han utilizado como bases militares, mientras que sus profesores siguen expuestos a agresiones físicas, lo que niega a las comunidades el acceso a la educación. El conflicto también ha afectado al acceso a las zonas de caza y pesca, provocando una mayor inseguridad alimentaria y el aumento del índice de malnutrición entre indígenas.

¿Qué dice la ONU?
En julio de 2009 el Relator Especial de la ONU sobre la situación de los derechos humanos y las libertades fundamentales de los pueblos indígenas visitó Colombia y expresó preocupación ante la situación de los pueblos indígenas del país. La calificó como «grave, crítica y profundamente preocupante» y en concreto pidió a los grupos armados ilegales que pusiesen fin al reclutamiento de niños y niñas indígenas y al uso de minas antipersonal ya que ambas prácticas habían aumentado desde la última visita del Relator en el año 2004.

El Relator también expresó preocupación por las violaciones de derechos humanos cometidas por las fuerzas de seguridad del Estado. Asimismo señaló que si bien los grupos armados ilegales tienen una importante responsabilidad se sigue denunciando la participación directa o colusión de agentes del Estado en violaciones de derechos humanos y que algunos miembros de las fuerzas armadas han estigmatizado públicamente a las comunidades, incluyendo a nuestro Uribito.

Desde el punto de vista legal, es necesaria una revisión que asegure el ejercicio del control de los pueblos milenarios sobre sus territorios, recursos, culturas, identidades y vidas, así como mecanismos para el respeto de decisiones jurisdiccionales de la justicia indígena. De todos modos aún falta mucho por hacer por parte de los gobiernos hacia el reconocimiento y la salvaguarda de estos derechos… Así que con ellos continuaremos resistiendo…


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s