Organizando la resistencia al despojo

por Red de Hermandad y Solidaridad con Colombia – http://www.redcolombia.org

DESPOJO: Acción de saqueo, depredación, desposesión y usurpación de bienes materiales o culturales. Privar a alguien de lo que tiene, en general violentamente.

El despojo es hijo de la crueldad y de la insaciable avaricia capitalista. La Tierra guarda tanta riqueza en sus entrañas que la humanidad se ha dedicado a despojarla y sin embargo aún conserva grandes, delirantes y hasta desconocidos recursos.

Cansados los seres humanos de despojar la riqueza de sus propias tierras, despojaron a sus hermanos de la libertad y de su futuro y sólo le dejaron sus músculos, su sudor y su hambre. Dejaron el lugar donde nacieron y con sed de oro viajaron hacia el infinito en busca de más y más riquezas. Llegaron a Tenochtitlán y mataron a millones de sus habitantes y los despojaron de su cultura y de sus almas. Armas desconocidas quebraron la resistencia Caribe y la hospitalidad Chibcha y saquearon todo el oro. Llegaron al imperio Inca y lo despojaron de su ciencia, sus riquezas y su dignidad. El despojo, como el peor de las plagas desconocidas, se regó como el cáncer por todo el exuberante Cono Sur americano.

Desde entonces América Latina parece destinada por la “maldición de Malinche”: el extranjero llega a nuestras tierras enceguecido y loco por la riqueza y en compañía del traidor y el servil se apropia de ella. Quienes llegaron de otro mundo se unieron con los poderosos de acá para saquear nuestro continente durante siglos. Primero los imperios de Europa y desde hace más de cien años también el imperio norteamericano. Pero aunque la historia de América ha sido la historia del despojo, también lo es de la resistencia, la lucha y la dignidad de sus pueblos.

El modelo neoliberal: herramienta privilegiada para despojar
El poder de los Estados ha sido superado por el de las transnacionales y el capital financiero que deciden cómo despojar al resto del mundo que han empobrecido. Esto no sería posible sin el apoyo incondicional de los gobiernos que han puesto las herramientas del Estado al servicio de esos intereses. Acondicionaron la legislación para garantizar la seguridad jurídica de sus negocios o crearon el paramilitarismo para sembrar el terror en las áreas a expoliar. Militares, organismos de seguridad y en general todas las ramas del poder cooperan en esta empresa de extracción de riqueza y aniquilamiento.

Con el modelo neoliberal el capitalismo ha perfeccionado su maquinaria de despojo: la minería a cielo abierto, los megaproyectos energéticos, la extracción petrolera, la producción de agrocombustibles a partir de los monocultivos de soya, maíz, palma y caña de azúcar y el complejo forestal celulosa. Las transnacionales están reconfigurando nuestros territorios rurales y urbanos expulsando al campesinado a través de la compra masiva de tierras o el robo de ellas a través del asesinato, la amenaza que lleva al desplazamiento forzado, entre otras formas de violencia. De otro lado, para tener una ciudad funcional al neoliberalismo se instituye la precarización del trabajo que junto al desplazamiento interno envía a los despojados a las periferias. Múltiples métodos para un mismo resultado: acción autoritaria del capital para implantarse y apropiarse de áreas estratégicas.

El despojo: crimen de lesa humanidad
El despojo es un crimen que ha recorrido como un fantasma América Latina. Es un crimen de lesa humanidad porque ha sido practicado por las clases dominantes de manera premeditada, generalizada y sistemática en contra de los pueblos. El capital comete múltiples crímenes para incrementar su proceso de acumulación y garantizar el control político e ideológico. Para despojar se cometen crímenes como:

Genocidio: eliminación física, desmembramiento de la organización social mediante represión criminal y judicial y desplazamiento forzado de comunidades enteras. Etnocidio: maltrato del territorio ancestral —fuente de reproducción espiritual y cultural de los pueblos aborígenes—, agresión contra sus costumbres, disminución de sus fuentes naturales de soberanía alimentaria, eliminación física y desplazamiento.
Ecocidio: degradación de ecosistemas estratégicos, crímenes contra la biodiversidad, contaminación del agua y la atmósfera, disminución de las reservas de agua agotando las fuentes de consumo y uso agrícola y atentando contra la soberanía alimentaria. Entre muchísimos otros crímenes como desplazamiento forzado, desapariciones forzadas, terrorismo de Estado.

En cada país se ha practicado una forma particular de despojo. Así como en el Cono Sur se instauraron dictaduras militares de ultraderecha, en Colombia existe un modelo caracterizado por la violencia extrema y permanente ejercida por los detentadores del poder, la corrupción sobre lo público, el servilismo al imperio y las prácticas mafiosas propias de una dictadura disfrazada de democracia.

Esta forma particular “a la colombiana” se pretende legitimar y exportar como modelo regional a América Latina con el fin de detener las luchas populares. Nuestros pueblos se han levantado por siglos en contra del despojo y ahora lo hacen, por ejemplo, con las acciones de pueblos indígenas y campesinos de Bolivia en defensa del agua y demás recursos naturales, con el antimperialismo del pueblo venezolano y la nacionalización de su petróleo, y con la recuperación de enclaves y bases extranjeras en Ecuador, entre otros, tendientes a reivindicar su autodeterminación y soberanía. Estas luchas contrastan con el papel del Estado y el Gobierno de Colombia como agentes del imperio y amenazan la paz y la emancipación de la gran patria latinoamericana.

No obstante son muchas las experiencias de confrontación y resistencia que por décadas vienen dando nuestros pueblos de todas las etnias y en todas las regiones de Colombia. Hoy tenemos la Minga de resistencia indígena y popular en todo el país, la lucha por la titulación de tierras de pueblos indígenas y negros en el Chocó, en el Cauca y el Valle, la movilización campesina y urbana en contra de las altas tarifas de los servicios públicos y contra la pobreza en Antioquia, la organización y lucha contra las transnacionales petroleras en Arauca y Casanare, la confrontación campesina contra las transnacionales mineras en el Sur de Bolívar, Catatumbo y Tolima, la lucha del movimiento estudiantil y magisterial por el derecho a la educación, las que libran las personas defensoras de derechos humanos y las víctimas de crímenes de Estado y los innumerables movimientos a lo largo y ancho de la geografía nacional en contra de las políticas del capitalismo y por la construcción de una sociedad justa y digna.

Algunas cifras del despojo

-Hoy en el mundo hay más de 1.000 millones de seres humanos sufriendo hambre.
-En Colombia se registran 55.671 violaciones al derecho a la vida por parte del Estado entre 1996 y 2008: ejecuciones extrajudiciales, homicidios sociopolíticos, muertes en combate y desapariciones forzadas.
-Desde mediados de la década de los 80 hasta la actualidad el desplazamiento forzado ha afectado a cerca de 5 millones de personas.
-Más de 10 millones de hectáreas han sido despojadas al campesinado.
-Para la explotación minera, en el 2009 se adjudicaron más de 4,7 millones de hectáreas a inversionistas privados y una sola transnacional del oro, Anglogold Ashanti, tiene más de 13 millones de hectáreas adjudicadas para la exploración de las cuales cerca de 800.000 con título de explotación. Lo anterior requerirá entre 2010 y 2015 una inversión de 48.300 millones de dólares (más de 300 veces la inversión en educación actual).
-En cuanto a la exploración petrolera se proyecta la usurpación de más de 19 millones de hectáreas en todo el país, la adjudicación de 170 nuevos bloques petroleros y la extracción de 790.000 barriles por día (que valen aproximadamente 66.000 millones de dólares, unos 127 mil millones de pesos). La mayor parte de las ganancias se las lleva el capital transnacional y al Estado le queda únicamente entre el 8% y el 25% del valor de la producción.
-El Gobierno continuará este año con su política de privatización, objeto de la cual serán cerca de 90 empresas de los sectores energético (como Ecopetrol e Isagen), salud, terminales de transporte, fondos ganaderos, centrales de alimentos, textileras y bancos, en las que el Estado posee acciones valoradas aproximadamente en 20 billones de pesos.
-En el territorio del campesinado del Oriente Antioqueño se produce el 35% de la energía eléctrica que consume todo el país. A pesar de generar esa inmensa riqueza, casi la totalidad de esas personas no recibe servicios de energía eléctrica ni de acueducto en condiciones dignas.

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