Que la paz no nos cueste la vida

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Que se respete lo acordado en la Habana, es fundamental la rápida implementación del punto 1 y 4. Así como garantizar la vida de líderes y campesinos en los territorios, el cumplimiento de lo pactado es la garantía de la construcción de una paz estable y duradera, que el posconflicto no sea el nuevo campo de batalla en el que el nuevo enemigo son los campesino inermes, que no sólo no recibe la protección de un Estado siempre ausente, sino que también los masacra, siendo el mismo su verdugo.

 

Autor: reexistencia

«Las elecciones pasan, los gobiernos pasan. La resistencia queda como lo que es, una alternativa más para la humanidad y contra el neoliberalismo. Nada más, pero nada menos» Subcomandante Insurgente Marcos

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