Leila Khaled y la kufiyya, un breve relato de una larga lucha

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leila-khaledPor Adriana Quiñones-León/ Ilustración X Saja

Hoy en sujetas revolucionarias recordamos a Leila Khaled, una mujer a través de la cual puede leerse la historia del pueblo palestino, un pueblo cuyo sufrimiento está ligado a los procesos coloniales que se han asentado y disputado en su territorio, y que podríamos remontar hasta el acuerdo de Sykes-Picot de 1916 como un punto de inflexión de la problemática que se vive actualmente en todo oriente medio.

Mediante este acuerdo los británicos aprovechaban la Rebelión Árabe contra el Imperio Otomano prometiendo que se daría la independencia al pueblo árabe bajo dominio turco, así como la futura proclamación del país de Sham o Gran Siria, territorio histórico y cultural que corresponde a toda la región del Levante Mediterráneo, el mismo que hoy reclaman diversos grupos rebeldes y armados de la región.

El arqueólogo y militar británico T. E. Lawrence  fue el encargado de llevar a cabo el engaño a los líderes árabes, y los diplomáticos M. Sykes y F. Picot firmarían el pacto secreto en representación del Reino Unido y Francia respectivamente. Así, este  estipulaba la repartición del Medio Oriente en caso de que los aliados ganaran la primera Guerra mundial con la consecuente caída del Imperio Otomano.

Este acuerdo, trazaba en forma general las fronteras actuales de la región, daba a los británicos el control de las áreas desde la línea de la costa del mar Mediterráneo hasta el Río Jordan, Jordania, el sur de Irak y un área que incluyó los puertos de Haifa y Acre para dejar acceso al Mediterráneo, por otro lado daba a los franceses el control del sureste de Turquía, el norte de Irak, Siria y Líbano. El Imperio ruso iba a recibir Estambul, los Estrechos Turcos y Armenia, pero la decisión se echaría para atrás al ganar la revolución rusa, momento en que el secreto arreglo Sykes- Picot es revelado por los bolcheviques.

Al año siguiente de la firma de este acuerdo, en 1917, vino la declaración  de Balfour, por medio de la cual los británicos emiten públicamente su intención de crear un hogar nacional para el pueblo judío en Palestina. De este modo se negociaba por un lado con los árabes la formación de un estado árabe y paralelamente se negociaba con los judíos la creación de un estado judío en Palestina. Premeditadamente el Reino Unido mentía a alguno de los dos, pero como sea, se jugaban suelo ajeno.

Así, luego de la primera guerra mundial, con el sometimiento del Imperio Otomano,  los británicos formaron bajo el apoyo de la Sociedad de Naciones -precursora de Naciones Unidas- el Mandato británico de Palestina entre 1920 y 1948 y el Mandato británico de Irak desde 1920 hasta 1932, mientras el Mandato francés de Siria y Líbano duró desde 1923 hasta 1946.

La declaración de Balfour sería entonces incorporada tanto en el tratado de paz con el imperio Otomano como en el mandato británico de Palestina, de este modo se tiraba al traste la promesa del país de Sham hecha a los árabes cuando llevaron a cabo la rebelión que debilitaría por dentro el Imperio Otomano, Rebelión Árabe cuya bandera es la misma que hoy día usa no sólo Palestina, sino también Jordania: La franja horizontal negra simboliza al Califato Abbasí, la blanca a la Dinastía de los Omeyas,  la verde al Califato Fatimí y el triángulo rojo representa la dinastía Hachemí que participó en la Rebelión Árabe.

Durante el mandato británico, tanto los felahin o campesinos palestinos como los beduinos fueron los primeros en resistir, ellos tradicionalmente llevaban la kufiyya o hatta, un pañuelo que representaba las mallas de los pescadores, originalmente de color negro y blanco. Inicialmente el uso de esta prenda los delataba ante las autoridades británicas en las ciudades, hasta que hacia 1938 la kufiyya empezó a ser usada por los los effendi o habitantes de las urbes, que abandoraron el tarbush (un pequeño sombrerito usualmente escarlata) y a adoptaron la kufiyya en apoyo a la resistencia, como decíamos, originalmente campesina.

Entre el inicio del mandato británico y 1939 los conflictos entre árabes y judíos crecieron paralelamente al proceso de inmigración judía alentado por los británicos y por la compra abrumadora de tierras de la Agencia Judia, el por así decirlo pre-Estado de Israel.

Terminado el mandato y la segunda guerra mundial la recién fundada Naciones Unidas aprobó la partición de Palestina bajo la cual los árabes palestinos, que sumaban el 70% de la población y poseían el 92% de la tierra, fueron reducidos al 43% del país. Luego, un día antes de la retirada británica de palestina, el 14 de mayo de 1948, el mismo organismo proclama la formación del estado de Israel en territorio palestino casi calcando la declaración Balfour, promoviendo la inmigración masiva de judíos de diferentes naciones a suelo palestino, la formación de grupos paramilitares judíos como Haganá, Igún o Lehi, y los procesos de colonización que incluyen destrucción de las tierras, de los olivos, el apoderamiento de las fuentes de agua  y el apartheid generalizado.

Los fedayines o combatientes palestinos retomarían la kufiyya hacia el 60, hasta ser reconocida internacionalmente como símbolo de lucha nacional y de unidad, convirtiéndolo en emblema de la causa palestina, usada por hombres y mujeres. Con la influencia marxista de las diversas organizaciones de resistencia palestina como la OPL (Organización para la liberación de Palestina), el FPLP (Frente Popular para la Liberación de Palestina) o el FDLP (Frente Democrático por la Liberación de Palestina) aparece la kufiyya roja y blanca.  Vale recordar que todas estas organizaciones eran de carácter laico y corte marxista, pues la resistencia árabe no tenía el matiz islámico de hoy día.

Así la kufiyya sería usada por personajes como por Yasir Arafat y  Leila Khaled, esta última una mujer que dio a conocer al mundo la opresión del pueblo palestino, en una época en que su padecimiento estaba invisibilizado por completo dentro de la prensa internacional, con un cerco mediático muy cerrado, mucho peor que el actual.

Leila nació en Haifa, importante zona portuaria bajo el protectorado británico, en 1944, pero su familia fue obligada a abandonar Palestina y se estableció en el Líbano  en los campamentos de refugiados como muchos miles que luego llegaron a millones, más  de ocho, fuera de su patria. En 1948, con la creación del estado de Israel tras el fin del mandato británico, muchísimos palestinos huyeron, con el inicio del  llamado Nakba o Desastre, a refugiarse a Jordania, Líbano y Siria, viviendo en campos de refugiados. No contento con esto Israel intentaría eliminar a los palestinos incluso fuera de Palestina, no olvidemos la matanza en el Líbano en los campos de refugiados de Sabra y Shatila en 1982.

Creciendo en este contexto, desde muy pequeña Leila participó en las manifestaciones pro-palestina, y conforme crecía lo hacía también su indignación por la ocupación de su tierra natal y las injusticias cometidas por los colonos. Siendo aún muy joven, con 15 años, como muchos de su generación abrazó la ilusión de la liberación de su pueblo a través del levantamiento armado, entonces se unió junto a su hermano al que luego sería el Frente Popular para la Liberación de Palestina.

Hacia 1969 Leila protagonizó el secuestro de dos aviones de pasajeros que se dirigían a Tel Aviv, hecho que llamaría la atención de los medios masivos de comunicación sobre el conflicto palestino-israelí. Después de una de estas acciones, en las que no hubo ningún  pasajero herido o maltratado, fue fotografiada por Eddi Adams, fotógrafo de guerra, y rápidamente su rostro se hizo reconocido en el mundo entero, razón por la que decidió realizarse seis intervenciones quirúrgicas para cambiar su apariencia física y poder seguir participando de operativos, para los que no ayudaba un rostro famoso.

Después de dejar la lucha armada Leila continuó peleando por la nación Palestina, siendo por ejemplo presidenta de la Unión General de Mujeres Palestinas, haciendo conocer que sigue la resistencia del pueblo palestino a la ocupación e insistiendo en el hecho de que la resistencia es un derecho que tiene cualquier pueblo ocupado, tal como incluso la ONU reconoce. Derecho que este pueblo ha defendido en la gran revuelta popular palestina del 36 al 39, en la primera Intifada o revuelta de las piedras de 1987,  la segunda Intifada en el 2000, y los múltiples actos de resistencia cotidianos que cada día realizan los palestinos.

Hoy día Leila Khaled sigue su lucha, siendo una importante promotora del boicot a Israel, llamando a la comunidad internacional a que rompa los acuerdos económicos con el gobierno del Estado de Israel.

En palabras de Leila “No les pedimos que vayan a luchar a Palestina, sino que simplemente no les faciliten armamento a los israelís. También pedimos el boicot para que se resientan sus empresas y esto provoque pérdidas en la economía de Israel y, de este modo, se nos facilite un poco continuar resistiendo contra la ocupación”

Recordar a Leila es recordar que los conflictos que Palestina y la región de oriente medio viven hoy son producto de las heridas coloniales del ayer, que hay acciones globales que podrían ser eficientes contra la ocupación y el genocidio del pueblo palestino, que todos los ciudadanos del mundo entero deberían presionar a sus gobiernos por el boicot a Israel y ellos mismos ponerlo en práctica hasta que cese este oprobiosa y vergonzosa ocupación colonial violenta, es recordar a una mujer que ha transitado por distintos caminos de lucha, desde la armada hasta la pacífica, y que ha enseñado siempre con el corazón que hay que persistir, resistir y reexistir. Gracias Leila.

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Autor: reexistencia

«Las elecciones pasan, los gobiernos pasan. La resistencia queda como lo que es, una alternativa más para la humanidad y contra el neoliberalismo. Nada más, pero nada menos» Subcomandante Insurgente Marcos

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