A conjurar el maleficio!

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Mal-inche

Por Adriana Quiñones-León / Ilustración x Saja

Se dice que Malintzin fue llamada Malinche debido al mal oído de los españoles, a edad muy tierna conocida como Malinali  y bautizada luego de su encuentro con Cortes dentro de los ritos católicos como doña Marina. Nacida en el poblado Azteca Painala hacia finales del siglo XVI , de familia noble, la Malinche -como más se le conoce-fue primero abandonada por su madre y su padrasto para garantizar dar el cacicazgo al “hijo varón” que estos acababan de tener producto de su unión, después sería esclavizada y vendida por unos comerciantes mayas a través de los que llega al cacique de Tabasco. Será este último quien la entregará como esclava junto a otras veinte mujeres indígenas  a Cortes, convirtiéndose al poco tiempo en intérprete y persona clave de la invasión europea.

La tradición y los registros históricos parecen coincidir en que Malinche hablaba varias lenguas vernáculas, entre ellas el náhuatl y el maya, al tiempo aprendía rapidamente el español. Además, conocía a la perfección las intrincadas relaciones de las culturas mesoamericanas. También coinciden en que su conocimiento la convirtió en pieza estratégica de los planes de los españoles .

En una carta Cortes escribió, “Después de Dios, le debemos la conquista de la Nueva España a Doña Marina”. En ese mismo sentido, el historiador mexicano Federico Gómez de Orozco afirma que la Malinche “fue una parte instrumental de la estrategia [española], al interpretar en tres idiomas y al ofrecer información esencial sobre la organización económica, el conocimiento de las costumbres nativas, el orden y la sucesión de los reinos, las formas de tributo, las reglas que regían las relaciones familiares, etcétera”

Esta mujer desempeñó un papel particular, sirvió a Cortés no sólo como intérprete sino también de consejera política, en su calidad de conocedora de la mentalidad indígena mesoamericana. De esa manera, los españoles contaron desde el comienzo de la trama con preciosa información acerca de las relaciones políticas que imperaban entre los diversos pueblos que habitaban la meseta del Valle de México.

La Colaboración de la Malinche a los invasores dio lugar a una leyenda conocida como la maldición de Malinche, popularizada en la canción mexicana interpretada por Amparo Ochoa y Gabino Palomares, que abajo compartimos. Además, en algunas regiones de mesoamérica se le relaciona con la Llorona, en ciertas versiones de la leyenda el alma fantasmagórica de la Malinche vuelve a la tierra arrepentida a llorar por su desgracia, lleva a cuestas la pesada carga de la traición a su pueblo indígena, y su relación con Cortés la convierten en algo parecido a un espectro trágico que deambula sin consuelo.

Uno podría también rastrear la Malinche en la Calavera Garbancera del influyente artista mexicano Guadalupe Posada, rebautizada 30 años luego de su creación como la Catrina por Diego Rivera. Garbancero o garbancera era el nombre con el que se conocía en épocas de la revolución mexicana a quienes renegaban de sus raíces y que como la Malinche se afincaban en valores eurocentristas, fue así que malinchista y garbancero pasaron con el tiempo a tener connotaciones muy similares. Guadalupe Posada representaría estos personajes arribistas bajo la figura de una risueña calavera, ataviada de un llamativo sombrero francés adornado con plumas, su primera versión diría que fue un grabado en metal que el artista realizó en 1912, y en 1913 empezó a circular en tinta para diferentes medios impresos la popular figura de la Calavera Garvancera.

La historia de la Malinche, constituye como vemos una historia instructiva cercana a un mito de origen en el que podemos leernos a nosotros mismos, leer en cierta forma al pensamiento colonizado que aun subyace en las relaciones de poder y de saber latinoamericano. Su comprensión tal vez sirva en la travesía de exorcizar las fuerzas que nos oprimen y  sujetan. Además de ser un símbolo complejo de la mujer, del alma mestiza y de la tragedia de la identidad latinoamericana, una veces entendida como victima, otras como victimaria y en muchas ocasiones condenada al silencio historiografico.

La historia de la Malinche tiene algunas similitudes con la de Edipo, los dos personajes fueron abandonados por su familia, quienes ordenan asesinarlos por razones vinculadas con la herencia del trono en sus reinos, fueron erróneamente dados por muertos, por compasión de sus verdugos quienes divulgan la falsa información de su fallecimiento, finalmente, cuando regresan a sus tierras las consecuencias son trágicas. En el mito de Edipo el retorno desencadena la transgresión de un tabú, el insensto con la madre. Para el caso de la Malinche tiene como desenlace la colaboración con el invasor, además del mestizaje, doble representación que marcara la interpretación de su carácter.

Es así como la historia de la Malinche sirve de metáfora del pensamiento colonizado y sus consecuencias, sigue siendo una figura popular cuyo simbolismo continúa vigente y abierto a la reinterpretación. Hoy, 523 años luego del inicio de la herida colonial es tiempo de conjurar el maleficio.

primer encuentro de malinchePrimer encuentro de Malintzin con Hernán Cortés. Códice de Diego Durán. Siglo XVI. Biblioteca Nacional, Madrid.

 

Autor: reexistencia

«Las elecciones pasan, los gobiernos pasan. La resistencia queda como lo que es, una alternativa más para la humanidad y contra el neoliberalismo. Nada más, pero nada menos» Subcomandante Insurgente Marcos

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