Periodistas-soldados, los cuerpos de avanzada de estos tiempos

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Los casos de Ucrania, Medio Oriente y África

Por Alberto Rojas Andrade
 

 

La guerra es, al menos inicialmente, retórica, decía Antonio Machado, y bien lo sabemos en estos tiempos de omnipresencia mediática. Cualquier esfuerzo bélico, de poder, de relaciones económicas se encuentra obviamente atravesado por el lenguaje expresado por los encargados contemporáneamente de propagar ideas, sensaciones, aspiraciones y demás. Es por ello que en un mundo de álgidas luchas, muchos periodistas han sido erigidos como una especie de avanzada de cualquier confrontación entre humanos.

El tema en la era de la técnica y el ciberespacio adquiere de una parte ribetes de parafernalia grotesca y al mismo tiempo de antiguos retorcidos usos de la información, destinados a desorientar a los miembros de lo que es estimado como bando contrario; sus actuaciones en este campo deben ser para los fines propuestos tan desorientadoras, paralizantes, anuladoras de la voluntad de los adversarios, como cualquier movimiento de tropas en el campo real de batalla.

Estos esfuerzos de control de las mentes de quienes han sido erigidos con meticulosidad como ‘enemigos’, para emplear un término smitthiano, se llaman Operaciones Psicológicas, habiendo sido establecidas como parte fundamental y minuciosamente tecnificada de la guerra moderna.

Como esto es abierto a diversos públicos y toda comunicación tiende a influir en las conductas y el pensamiento de los receptores, los diversos lenguajes y mensajes de rimbombantes medios son fácilmente reconocibles por poseer una concentrada tendencia política conservadora del orden existente, a la vez de propagarse excluyentemente en la sociedad. No obstante, esto no puede tomarse con el absoluto nietzchiano de que la única verdad imperante es la del poder, pues los diversos grupos sociales y personas individualmente consideradas no son estáticos ni pasivos, reinterpretan constantemente los mensajes recibidos y los confrontan con sus realidades, aunque inicialmente sufran los efectos de la intención comunicativa en algún sentido. Por ello los mensajes son reciclados permanentemente.

El poder dominante de occidente posee vasta experiencia en estas lides y con una situación de las características de las presentes, sus acciones de propaganda son como ofensivas militares y sus ejecutantes, los diversos comunicadores, han ido haciendo las veces de soldados ejecutando ordenes tácticas al interior de una gran estrategia de dominación. Este asunto es ya bastante manifiesto desde aquel editorial de 1945 del Chicago Tribune alabando a quienes dejaron caer la bomba atómica en Hiroshima [1], y ya muy notorio hacia los años 50 del siglo XX.

La primera acción planificada de reclutamiento de periodistas fue la llamada Operación Sinsonte (donde la CIA escribía artículos para connotados periodistas por esta época), y al presente existen verdaderos ministerios en esta materia como Office of Strategic Influence (OSI) del gobierno de Washington; a todo esto genéricamente se le denomina en el ambiente de sociedades militarizadas, ‘guerra psicológica’.

El empleo sistemático de toda esta parafernalia de comunicación desestimulante de las acciones colectivas, conducido a que imperialmente se haya “logrado crear un modelo de sistema político que puede convivir con una guerra que no es la aceptada ni siquiera por el bando que la promueve, aunque hubiese terminado… [2] ” Es decir la negación de la noción de democracia erigida en cualquier momento de la historia.

Y no es una exageración este logro si tomamos en cuenta la creación de una especie de comunicadores destinados a la generación y propagación de todas las formas de la guerra, unos periodistas-soldados (y no hablamos sólo de los empotrados en los cuerpos invasores de las guerras por recursos); existe una cadena unidades militares completas dedicadas a la elaboración de bulos, manipulaciones, propaganda, etc., medios que emplean sus materiales y periodistas sirviendo de último eslabón acreditando dichos bulos, conceptos amañados, tergiversaciones, etc.; aquí recordamos el detalle que un director de la CIA como el ominoso Richard Helms (1966-1973), fue en sus inicios, periodista.

Los periodistas-soldados ejercen una notoria violencia contra la realidad con su propaganda, por fuera de los cánones elementales de su oficio. Su ideología se basa en el logro del fin impuesto desde el punto de vista militar, a cambio de las prebendas usuales, elaborando un clima social propicio para cualquier esfuerzo bélico por cruel y absurdo que sea.

No es exageración, hay abiertamente periodistas espías, los cuales se fabrican por encima de regulaciones jurídicas y conceptos éticos: “La creciente tendencia de la Agencia Central de Inteligencia y de otras agencias de inteligencia estadounidenses de hacer caso omiso de anteriores prohibiciones contra el uso de periodistas como agentes, pone en peligro a todo reportero legítimo en el mundo” [3].

La estrategia ejecutada por los soldados-periodistas se puede resumir, en los siguientes lineamientos (el lector seguramente puede sumar otros), los cuales guardan relación con aspectos de distorsión de la realidad, violencia sobre las mentes:

-Evitar la participación de los miembros de la sociedad en los asuntos que les concierne como tales. Inmovilizar las masas.

-Elevar líderes políticos dominantes a la categoría de insignes e infalibles personajes, así desaten masacres por doquier. Las jerarquías imperiales deben permanecer intactas al público.

-Eludir mediante técnicas y demás argucias del oficio serios cuestionamientos al sistema imperante. Anular el pensamiento crítico.

-Hacer natural para los públicos, la muerte causada por las guerras de todos los tamaños. Se deshumaniza a la población o a ciertos individuos, a fin de que el público vea como necesaria su aniquilación u otras medidas análogas. Hay magnificación de la violencia contra el bando propio y minimización de los desastres causados a los ‘enemigos’.

Los periodistas-soldados reciben precisas órdenes de desinformar y manipular y las cumplen en la mayoría de los casos con irreflexiva obediencia castrense. Editores, jefes de redacción, estrellas de opinión, son pagados con abultados sueldos no por casualidad. De allí que se hable de la práctica de estos de la defensa de ‘las instituciones’, ‘del gobierno’, del ‘modo de vida’, de los ‘valores de la sociedad’, ‘lucha contra el terrorismo (ya un tanto desgastada), etc., enunciados que disfrazan sencillamente, intereses políticos y económicos de clase.
Justamente en los acontecimientos contemporáneos de Ucrania Oriente Medio y África, hemos visto muy acuciosos a estos personajes, reescribiendo la historia, dando opiniones para elevarlas a noticias y hechos objetivos, encubriendo. Y allí reside el gran peligro de sus acciones, pues en estos casos concretos generan un ambiente específico de animadversión contra Rusia para empujar acciones económicas por ahora (dado el poder de esta nación), en el segundo caso, una justificación para acciones de destrucción masiva en el caso de los bombardeos en Irak o Siria con consecuencias imprevisibles, y en el tercero intromisión en todo un continente debilitado.

De allí las acciones periodísticas de magnificación de las declaraciones agresivas de los jefes de estado occidentales en el caso del Estado Islámico [4], o dejar intencionalmente de lado la historia en el caso del Rusia y Crimea, para justificar su demonización en cabeza de Vladimir Putin y las absurdas sanciones de EE.UU. y su vasallo Europa [5]. Si tenemos en cuenta, por ejemplo la cantidad de naciones bombardeadas por el gobierno de Washington nación en toda su historia, dichos comentarios resultan fraudes dañinos a las sociedades involucradas y a la humanidad. El marco de todo es la exposición de hechos sin contextualizaciones, sin consecuencias, repitiendo farragosas declaraciones oficiales.

En el caso de las crecientes tensiones en Ucrania, son reveladores las informaciones y comentarios sacados a la palestra. En una mixtura de noticia y adjetivadísimo comentario las informaciones en el hemisferio occidental son bastante dicientes de lo que se pretende:

“La OTAN tendrá bases militares en países de Europa de Este para disuadir a Rusia de una invasión. Los países aliados aprobaron reforzar su defensa colectiva; el ejército estará emplazado en Polonia, Rumanía y los países Bálticos ante el avance de Rusia sobre Ucrania” [6]. Es notorio en este encabezado de la justificación con apariencia de neutralidad, de movimientos militares estratégicos destinados, sencillamente, a cercar a una nación que de EE.UU. está al otro lado del mundo, pues no es Rusia quien instala bases en América, sino todo lo contrario. Y qué tal El mundo contiene la respiración: según Kiev, la entrada de más de 1.000 soldados rusos, en un segundo frente, es una invasión en toda la línea. Europa teme una guerra abierta [7]. Una noticia finalmente constatada como abierta falsedad.

En el Medio Oriente el caso Sirio con su saldo diario de muertos ignorados el tema pasa por el mismo panorama: “Obama amplía a Siria la intervención contra el Estado Islámico. EE UU quiere liderar una coalición internacional para frenar el avance del yihadismo en la región El presidente rechaza desplegar tropas de combate [8]. Se sabe de buenas fuentes que el denominado Estado Islámico (EI), es un resultado de muchas acciones de los entes del espionaje estadounidense, o al menos existen fuertes sospechas de esto [9]. No obstante, no se hace ninguna mención de este concepto que es expresado en informaciones provenientes de Medio Oriente y por tanto ocultado en grandes medios de desinformación. En África el gobierno de Washington en vez de enfermeros, médicos y otros científicos, envía soldados a causa de la epidemia del Ébola [10]; ¿a ningún periodista de los encumbrados medios se le ocurre que tal argumento es un infinito engaño? Si no le asalta la duda ante tamaño insulto a la lógica, entonces es un indudable periodista-soldado. Estamos expuestos en estos momentos a esta militarización de todas las informaciones lo cual equivale a la degradación del periodismo; no obstante, periodistas valientes y probos existen en todas las sociedades, en busca de públicos ávidos de su honestidad, un dúo que salva aún la comunicación social de nuestro tiempo.

 

TOMADO DE REBELION.ORG

Notas

[1] Peter Scowwen. Libro Negro de América. Antiamericanismo y Política Exterior de EE.UU. Ediciones B S.A. 2003. Barcelona 2003. Pág.52

[2] Pascual Serrano. Medios Violentos. Palabras e Imágenes para el Odio y la Guerra. El Viejo Topo. 2008. Pág. 15

[3] Wayne Madsen . Beheading of James Foley: Media Spies Put All Journalists in Danger. Global Research Agosto 27 214.   http://www.globalresearch.ca/beheading-of-james-foley-media-spies-put-all-journalists-in-danger/5397917

[4] “Si los terroristas piensan que nos debilitan, están muy equivocados”. Barak Obama, James Cameron. El País . Septiembre 4 de 2014. http://internacional.elpais.com/internacional/2014/09/04/actualidad/1409815227_441293.html

[5] Obama anuncia sanciones contra sectores clave de la economía rusa. El País. Marzo 20 2014. http://internacional.elpais.com/internacional/2014/03/20/actualidad/1395332943_049725.html

[6] La OTAN tendrá bases militares en países de Europa de Este para disuadir a Rusia de una invasión. La Nación. Septiembre 5 2014. http://www.lanacion.com.ar/1724813-la-otan-tendra-bases-militares-en-paises-de-europa-de-este-para-disuadir-a-rusia-de-una-invasion

[7] Rusia ataca en Ucrania. Semana. Septiembre 30 2014. http://www.semana.com/mundo/articulo/rusia-ataca-en-ucrania/401058-3

[8] Obama amplía a Siria la intervención contra el Estado Islámico. Yolanda Monge. El País. Septiembre 11 de 2014. http://internacional.elpais.com/internacional/2014/09/11/actualidad/1410400695_842902.html

[9] Paso a paso: cómo EE.UU. creó al Estado Islámico. RT.com. septiembre 23 2014. http://actualidad.rt.com/actualidad/view/141159-eeuu-creo-estado-islamico

[10] Cristina F. Pereda. Obama anuncia que enviará 3.000 militares para luchar contra el ébola. El País. Septiembre 16 de 2014. http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/09/16/actualidad/1410866968_653667.html

Autor: reexistencia

«Las elecciones pasan, los gobiernos pasan. La resistencia queda como lo que es, una alternativa más para la humanidad y contra el neoliberalismo. Nada más, pero nada menos» Subcomandante Insurgente Marcos

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