LLAMAMIENTO A LAS CONSTITUYENTES AGRARIAS POR LA PAZ CON JUSTICIA SOCIAL

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ANZORC Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina
En la actual coyuntura política y de movilización en la cual se encuentra el país y los campos colombianos, surge la necesidad de buscar escenarios de debate y construcción política, que permitan a las comunidades campesinas, indígenas y afrodescendientes, como al resto de la población colombiana, aportar y avanzar en la propuesta de una Reforma Agraria Integral que solvente las causas estructurales del problema agrario en Colombia, y que pongan fin a la reproducción histórica de las condiciones de miseria, desigualdad y exclusión en la que se ha encontrado la población agraria a lo largo de la historia.
Teniendo como punto de partida lo anterior, no se debe desconocer que las comunidades agrarias han avanzado en propuestas, planteamientos y soluciones que han sido desconocidas por los gobiernos de turno, y que finalmente han estallado en la crisis agraria, que se manifiesta en la actualidad con las múltiples concentraciones y movilizaciones que se desarrollaron desde el 19 de agosto en el marco del Paro Nacional Agrario y Popular.
Los campesinos, indígenas y afrodescendientes que hoy se levantan en protesta ante la desidia del Gobierno Nacional, son la herencia de todas y cada una de esa nobles causas populares que han sido acalladas por la violencia, son la herencia de todos aquellos que han buscado paz con justicia social, son ellos la herencia de las luchas agrarias del siglo pasado, son ellos el reflejo de los que incansablemente han luchado por la Reforma Agraria Integral para los y las campesinas, indígenas y afrodescendientes.
Sin embargo, como hemos observado, los procesos históricos y organizativos de nuestros pueblos han sido víctimas de la persecución y estigmatización, muestra de ello son las consecuencias que se han dado en el marco del Paro Nacional Agrario y Popular donde se han generado 503 violaciones de los DDHH, 243 detenciones arbitrarias, 303 heridos, 11 personas heridas con arma de fuego, 4 personas desaparecidas y 9 víctimas mortales.
A pesar de lo anterior, las comunidades agrarias no han claudicado en la búsqueda y garantía de sus derechos, aún cuando han puesto en riesgo sus propias vidas debido la represión y criminalización que no se hace esperar por parte del Estado. Miles de perseguidos y perseguidas, miles de asesinados, miles de encarcelados, solo por la negligencia de la clase política dirigente de mantener sus beneficios que han adquirido históricamente a partir de la explotación, robo y saqueo del cual ha sido víctima el pueblo colombiano.
La persecución, el despojo y los encarcelamientos no son la única expresión de exclusión, sino que también se ve reflejado en las cifras de tenencia de la tierra en Colombia, así como la desigualdad de los campos. En Colombia hay 114 millones de Ha. de tierra, El 77% está en manos del 13% de propietarios, y 3,6% de estos tienen el 30% de las tierras, de las 114 millones de Ha 51.3 millones de hectáreas son consideradas como superficie agropecuaria, de las cuales solo 10 millones de Ha. son realmente adecuadas para la agricultura, y de ellas solo se cultivan 4 millones de Ha mientras que 38 millones de Ha. se usan para la ganadería extensiva, un uso inadecuado del suelo fértil. Hay que agregar que en las últimas dos décadas se despojaron 6,6 millones de hectáreas a los campesinos, indígenas y afrodescendientes en todo el territorio nacional asociado al latifundio tradicional, el latifundio, los agroindustriales y el narcoparamilitarismo de Estado.
A parte de lo anterior, en Colombia no existe un apoyo real a las comunidades agrarias y a sus economías propias, poniéndolos a competir en condiciones desproporcionadas con el agro europeo o estadounidense. Ejemplo de ello, son los subsidios que se garantizan en Europa para el agro que ascienden 140 Mil Billones de Pesos colombianos y en EEUU que son 13.300 Billones de Pesos. Hay que hacer mención que el presupuesto del agro en Colombia ha estado destinado al subsidio de los grandes empresarios agrícolas, como lo demostró el programa de Agro Ingreso Seguro.
En la actualidad, hemos visto como se ataca de frente la autonomía y la soberanía alimentaria de nuestros pueblos, por medio de los Tratados de Libre Comercio, que dan vía libre a la importación exacerbada de alimentos a bajo costo. Por ejemplo, el Departamento de Agricultura de EEUU, dice que la exportación de alimentos hacia Colombia aumento en el último año en un 81%, además del aumento total de las importaciones de alimentos por parte de Colombia desde la entrada en vigencia de TLC que fue de un 70%, donde los alimentos que han entrado con mayor fuerza son: garbanzo, frijol, lenteja, arveja verde seca, arroz, leche, y carnes de pollo y cerdo.
Otro elemento de gran problemática, es el monopolio de las semillas e insumos agroquímicos que sea ha venido impulsando desde las corporaciones transnacionales como Monsanto y Syngenta, con el beneplácito de la instituciones colombianas como el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), que por medio de resoluciones, como la 970 la cual limitan y prohíbe el uso de semillas tradicionales y autóctonas, poniendo en riesgo de criminalización al campesinado y a sus saberes históricos.
Pero entonces, cómo olvidar las promesas no cumplidas, cómo olvidar los asesinados, cómo olvidar la exclusión de millones de campesinos, indígenas y afro colombianos en toda la historia del país, como olvidar la clase dirigente que ha incrementado sus bolsillos a costa de la miseria del campesinado y en general del pueblo colombiano fortaleciendo la intervención extranjera con sus multinacionales como la Anglogold Ashanti, la Drummond, entre otras que saquean nuestros recursos naturales, muestra de ello es que 5,9 millones de Ha. están destinadas a la explotación minera y 67,5 millones de Ha. están solicitadas en títulos mineros que equivale al 59% del territorio nacional.
Es por eso que el campesinado históricamente relegado ha tenido la necesidad de manifestar sus inconformidades, pero también de construir con propuestas una salida a la crisis de los campos del país, viéndose esto reflejado en la propuesta de construcción de Zonas de Reserva Campesina en todo el territorio nacional que surgen como una Iniciativa para la Paz. Sin embargo, la necedad de la clase política tradicional ha querido desconocer los problemas agrarios en Colombia, haciendo oídos sordos a las reivindicaciones históricas de nuestros campesinos y campesinas.
Hoy es el momento de que se consoliden propuestas desde los distintos sectores de la sociedad, pero en concreto que el campesinado, los afrodescendientes y por supuesto los indígenas, desde sus vivencias construyan espacios y soluciones a sus problemas, es el momento en que puedan opinar y decidir sobre su futuro. Hoy nuevamente debemos estar al frente de nuestros problemas, y asumirlos con la valentía y compromiso que nos da este momento histórico.
Por lo tanto, buscamos construir el proceso de Constituyentes por la Paz con Justicia Social que pretenden recoger y articular los acumulados de movilización, lucha, anhelos y clamor de transformación social del pueblo colombiano para traducirlos en una propuesta alternativa de legislación popular, a través de mandatos populares por la paz. Así también buscamos elaborar a partir de políticas democráticas y populares formuladas en mandatos o leyes, una constitución popular, que recojan los deseos, sueños y anhelos de paz con justicia social de las colombianas y colombianos de a pie, de la cuadra, el barrio, el pueblo, municipio, vereda, corregimiento, región, gremio, convite, sector y/o proceso organizativo para con ello exigir un nuevo pacto nacional mediante una Asamblea Nacional Constituyente. Un espacio donde con otros sectores de la sociedad colombiana realizaremos reformas a la constitución vigente, a partir de nuestra legislación popular.
Es por eso que hacemos un llamado a todos los campesinos y campesinas, indígenas y afro descendientes de Colombia, organizaciones agrarias y populares, como también al conjunto de la población colombiana, a que nos aglutinemos en la propuesta de construcción de Constituyentes Agrarias por la Paz con Justicia Social, a lo largo y ancho del país, que permitan concluir en la Asamblea Nacional de Constituyentes, donde se recogerán las propuestas y soluciones que darán respuesta al conflicto agrario que vivimos. Invitamos a construir nuestra iniciativa agraria de Paz.
Igualmente, Invitamos a los campesinos, indígenas y afro colombianos a seguir avanzando y participando en el Paro Nacional Agrario y Popular y en la Gran Cumbre Agraria, Campesina y popular el próximo 12 de Septiembre donde se consoliden nuestras voces y sean finalmente escuchadas.
Porque nos resistimos a seguir anclados en la miseria y la pobreza, porque nos resistimos a olvidar a nuestros muertos, y porque somos campesinos, indígenas y afrodescendientes de Colombia.
¡Por eso reclamamos un lugar en este país!
 

Autor: reexistencia

«Las elecciones pasan, los gobiernos pasan. La resistencia queda como lo que es, una alternativa más para la humanidad y contra el neoliberalismo. Nada más, pero nada menos» Subcomandante Insurgente Marcos

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