Colombia: Las banderas quitadas

Deja un comentario

Por: Alberto Pinzón Sánchez (especial para ARGENPRESS.info)

No se trata de ensayar sobre la historia de las ideas socialistas en Colombia. Hay bastantes (no muchos) buenos ensayos de esa parte gris de la historia del pueblo trabajador. Solamente deseo poner en discusión tres banderas socialistas, la Paz, la Democracia y el Socialismo, arrebatadas o quitadas a los trabajadores a lo largo de esa prolongada batalla de ideas librada por más de 200 años, por la oligarquía “gringófila” colombiana (para afianzar su dominación y hegemonía) sobre las demás clases sociales.

1 – La idea socialista de la Paz, ha sido una de las más refundidas en esta fragua ardiente. No hay otro pueblo de Nuestra América como el colombiano, que haya padecido el flagelo de la Guerra Civil Permanente (desde 1830 hasta la actualidad) instigada desde las alturas del Poder liberal y conservador y derramada sobre el conjunto de clases sociales subordinadas como una lava espesa de odio sectario.
Una lectura rápida y simple a cualquier manual de historia colombiana, sea oficial, disidente o contestatario, lo confirma sin la necesidad de entrar aquí y ahora a enumerar los ciclos de guerra civil bipartidista, pacto en las alturas del Poder y nueva guerra civil bipartidista, hasta cuando el bombardeo aéreo sobre las regiones agrarias en 1964, ordenado por el gobierno de los EEUU dentro de sus necesidades geoestratégicas de la guerra fría, trasformó esta guerra civil bipartidista en una guerra anticomunista contrainsurgente. Es entonces cuando por primera vez en la historia colombiana, las organizaciones que nacen de la necedad práctica de la legitima defensa, plantean como primer punto de su accionar práctico, la idea socialista de la Paz en el largo plazo (solución política a la guerra contrainsurgente y Paz con justicia social).
2 – La idea compleja de la Democracia socialista directa, esbozada en breve por Marx en su escrito sobre la Comuna de Paris, ha sido otra bandera usurpada. El peso insoportable de la concepción estadounidense sobre la “democracia electoral” en ese país, utilizada sin escrúpulos durante tan largo periodo a por el bloque de clases dominantes en Colombia, ha determinado en la práctica política de los trabajadores colombianos una asimilación limitada, empobrecida e interesada de esta conquista social universal.
A lo que se debe agregar la influencia gravosa de varias décadas dentro de los partidos de la clase obrera colombiana, de la deformación Stalinista y burocrática de la “dictadura del proletariado” convertida en dictadura del secretario general, con las consecuencias y derivaciones conocidas, como por ejemplo el modelo de las llamadas “Democracias Populares” impuesto en varios países después de la segunda guerra mundial, y que en ningún momento hicieron honor a esa nominación. Dificultades ambas, que se han atravesado en el proceso de creación social de una teoría práctica de esta categoría esencial dentro del socialismo.
3 – Y sobre el concepto de Socialismo, bastante más explicado y diferenciado por sus fundadores Marx y Engels en el Manifiesto Comunista, se ha tenido que recorrer en Colombia un tortuoso y difícil camino (no concluido aún) de esclarecimiento, asimilación y enriquecimiento, por ejemplo con la practica liberadora anticolonial y jacobina de Simón Bolívar, acorde con nuestra compleja realidad.
A la lucha ideológica para diferenciarlo de las muchas concepciones reaccionarias de socialismo descritas por Marx y Engels en su folleto clásico, todas utilizadas (sin excepción) por la oligarquía “gringófila” colombiana en su prolongado y sanguinario proceso hegemónico de dominación social, se ha tenido además que rebasar la influencia negativa ejercida sobre los trabajadores colombianos de aquella tan inútil como encarnizada pelea entre el pensamiento oficial del “socialismo realmente existente” en la Unión Soviética contra el de la República China, que en Colombia costó bastante sangre y produjo heridas dramáticas aún difíciles de cicatrizar.

Todavía después de 30 años, no he logrado descifrar la sorpresa que me causó la voz ronca del responsable político de todos los comunistas de Bucaramanga, cuando en 1980 después de que hubimos pintado en un muro del barrio obrero las tres banderas quitadas de Paz. Democracia y Socialismo, se nos acercó y dijo: ¿”No les parece compañeros, que eso que ustedes han pintado es una utopía”?

Autor: reexistencia

«Las elecciones pasan, los gobiernos pasan. La resistencia queda como lo que es, una alternativa más para la humanidad y contra el neoliberalismo. Nada más, pero nada menos» Subcomandante Insurgente Marcos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s