Lo que dicen y no dicen los candidatos presidenciales sobre trabajo decente

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por Campaña Trabajo Decente – Vida Digna

En éste artículo nos proponemos hacer un estudio sobre las cualidades y defectos de los programas que han propuesto los 6 candidatos presidenciales en materia de empleo y Trabajo Decente, con la esperanza que nos ayude a entender el mundo que nos espera a partir del próximo 7 de agosto. Para tal efecto hemos recogido los textos que los candidatos presentan como sus programas de Gobierno en sus páginas Web, pues entendemos estos discursos como su presentación oficial ante el país.

Dentro del término Trabajo Decente identificamos lo que tiene que ver con oferta de empleo, contrato de trabajo, regularización laboral, negociación laboral, sindicalización, prestaciones sociales, justicia laboral. Por términos contrarios a las condiciones de trabajo decente entendemos: microempresarismo, informalidad, trabajo infantil, flexibilización laboral.

Veamos cómo los candidatos han abordado cada uno de estos temas:

1- El empleo es sólo asunto de números

De los puntos que fija la Agenda ciudadana sobre trabajo decente en Colombia, los candidatos coinciden en identificar la creación de trabajo como el más importante de los retos a enfrentar desde la Presidencia de la República. Cada uno, sin embargo, le mira desde su peculiar óptica.

Los candidatos Antanas Mockus, Noemí Sanín y Juan Manuel Santos proponen la creación de empleo productivo como variable secundaria y dependiente del éxito de su política de impulso al crecimiento de la economía, para lo que cada uno de ellos propone acciones diferenciadoras.

Esta es una de las aristas problemáticas en la configuración del discurso de los voceros institucionales, y de los medios de comunicación en materia de trabajo y no se compadece con enfoques que se han dado a otras situaciones de emergencia, como las exigencias de seguridad o las crisis fiscales. Ello para no mencionar cierta incoherencia en la pretensión de ampliar los mercados para el sector productivo sin reconocer a las personas empleadas como piezas fundamentales de ese crecimiento del consumo. Esto significa que mantienen un enfoque de sus propuestas ya viejo y que le sigue asignando al mercado la generación de empleo sin preocuparse mucho además por la calidad y la dignidad de esos nuevos empleos creados.

De otro lado, el candidato Rafael Pardo propone darle al Estado más protagonismo en la política de empleo, al convertirlo en impulsor directo de la generación de puestos de trabajo mediante estímulos tributarios a la creación de puestos formales de trabajo, en especial en los contratos de primer empleo, y a través de la inversión pública en proyectos altamente generadores de empleo.

Aunque en los programas pueden encontrarse otras alusiones sobre estímulos tributarios a la creación de puestos de trabajo, éstas se usan para generar diferencias frente a la política del actual Gobierno, no en un marco que mantiene al empleo como variable dependiente, pero de un Estado con capacidad de intervención directa sobre la economía a fin de generar los resultados deseados, que en este caso son los de ampliar la base de colombianos con puestos de trabajo.

Para el candidato Gustavo Petro, la política de empleo descansa en un nuevo régimen laboral, que reconstruya confianzas desde las cuales considera viable gestar una política de productividad. Su idea sobre la ampliación de los puestos de trabajo contrasta en forma significativa con los planteamientos del candidato Germán Vargas, que propone la creación de empleos temporales y también del seguro al desempleo en condiciones especiales.

2- Sobre el contrato de trabajo

Un sustento mínimo de las condiciones de decencia en el trabajo es que el trabajador pueda recibir el pago justo, tener la estabilidad necesaria, beneficiarse de la seguridad social y poder ejercer sin obstáculos y con libertad el derecho a sindicalizarse, gracias al contrato de trabajo que facilita su inserción laboral en condiciones decentes.

En la agenda de la ciudadanía sobre el trabajo decente, es punto fundamental la propuesta de un pacto de respeto por el trabajo decente, que incluye el reconocimiento de las garantías vitales y no negociables que debe proteger el contrato de trabajo y en eso todas las campañas callan a excepción de la de Gustavo Petro y Juan Manuel Santos que proponen acuerdos entre los actores de la relación laboral.

Dos momentos cruciales del contrato de trabajo son abordados en los programas a la Presidencia: el inicio y el fin de la relación laboral. Del inicio de esa relación hablan Rafael Pardo y Juan Manuel Santos cuando proponen crear estímulos tributarios al empleador que genera el primer puesto de trabajo para quienes culminan su proceso formativo. Del fin de la relación trata el candidato Germán Vargas al proponer aún más reducciones en los costos de despido de los trabajadores, variable que él ha reconocido como causante de desempleo.

Aunque la precarización y la ruptura de todo orden en el contrato de trabajo se hicieron fuertes en la vida del país, los candidatos Noemí Sanín y Gustavo Petro incluyeron éste tema en su programa de Gobierno, proponiendo firmes controles del Estado sobre las órdenes de servicio, los contratos temporales de empleo y las cooperativas de trabajo asociado, instrumentos que la ciudadanía reconoció como claves en las distintas estrategias legales de reducción del espacio para el trabajo decente.

Cuando los colombianos reconocen que la precarización del empleo es uno de los problemas fundamentales en sus vidas, que el contrato de trabajo no haga parte de los programas de Gobierno podría estar mostrando un divorcio de los discursos y la realidad en temas de especial valor.

3- Seguridad social y vida laboral

El acceso a la seguridad social, entendida como atención en salud y derecho al disfrute de una pensión, son partes fundamentales de la concepción de un país que defiende la decencia en el trabajo.

Los candidatos Rafael Pardo Rueda, Gustavo Petro y Germán Vargas Lleras abordan la seguridad social en sus programas de Gobierno.

Rafael Pardo propone un sistema de pensiones también basado en una fuerte intervención del Estado mediante subsidios a los trabajadores con menores ingresos, a fin que éstos tengan acceso a la pensión de jubilación. En salud, reclama la universalidad del acceso mediante una reforma profunda al sistema, que es un enfoque que también propone el candidato Petro.

Por su parte, el candidato Germán Vargas plantea la novedosa tesis de la separación de la “seguridad social de los mercados laborales”, en una perspectiva que desde nuestro punto de vista ratifica la falta de confianza de este candidato en el éxito de las políticas de empleo.

4- Aproximaciones a lo que debe ser un trabajo decente

Aunque el mundo considera hoy que los aspectos referentes a los fundamentos legales y éticos que se refieren a condiciones de decencia en el trabajo son mínimos sobre los que no tendrían por qué existir dudas, Colombia no ha logrado aún consolidar un imaginario sobre lo que debe ser el trabajo decente y cuáles serían las obligaciones del Estado, los empleadores y los trabajadores para que éste exista. De ello dan cuenta los discursos de los candidatos a la Presidencia.

Según lo consignado en el programa de Gobierno visible en su página Web hasta el lunes 26 de abril, el candidato Antanas Mockus percibe que darle condición de decencia al trabajo es responsabilidad del trabajador. Así se colige de la afirmación según la cual en su Gobierno se propone “incorporar en la cultura el disfrute del trabajo bien hecho y de la productividad”.

Es distinto el enfoque de la candidata Noemí Sanín cuando denuncia las nuevas formas de contratación de los trabajadores como una forma de abuso, o sea de pérdida de decencia del trabajador por parte del empleador. En declaraciones televisadas, la candidata ha señalado al Estado como uno de los principales responsables de esta práctica.

Si para Antanas Mockus la decencia en el trabajo es un asunto de cultura del trabajador, para el candidato Juan Manuel Santos lo es, y debemos decir que sorprende, aunque habría que reconocer que ello se debe atribuir a la presencia de Angelino Garzón, de la capacidad del Estado para controlar la acción de los actores privados. A fin de darle un espacio a la idea, propone, entonces “crear el Ministerio de Trabajo y el Desarrollo Laboral para que se responsabilice por la política de empleo y capacitación para el trabajo”

5- Formar trabajadores para el mundo laboral

Aunque se pudiera pensar que la discusión sobre “para qué educar” tendría poco que ver con un proceso de revisión de los contenidos de los programas de Gobierno sobre el trabajo, cuando se estudia la agenda de la ciudadanía sobre el trabajo decente en Colombia se alcanza a comprender que la capacitación que los colombianos reciben desde su primera infancia con miras a su desempeño laboral les empieza a resultar insuficiente cuando tienen que comportarse como sujetos de derechos y deberes, o sea como ciudadanos.

La mala noticia que hoy tendríamos que darle a los actores sociales y a las personas que han actuado en la construcción de la Agenda ciudadana por Trabajo Decente es que durante los próximos cuatro años no tienen más opción que vivir la misma historia, pues las preocupaciones de los candidatos en materia de educación siguen pasando por indagarse sobre la cobertura, pertinencia, financiación y oportunidad de la formación para el trabajo, no por su capacidad de construir procesos sociales.

Para los candidatos Mockus, Pardo, Sanín y Vargas, las propuestas sobre educación pasan por la preparación de los individuos para la competitividad o por la capacidad del Sena para ofrecer formación laboral, enfoque que impone, por supuesto, mantener la parafiscalidad, así sea parcial, como pilar de la financiación el sistema público de capacitación para el empleo.

6- Ausencias que se notan

Dos términos definidos por los colombianos como parte importante de la construcción de una política de trabajo decente no existen, simplemente, en el discurso de los candidatos presidenciales sobre el empleo y el trabajo, a pesar que se instalan exactamente en este campo: sindicalismo y negociación.

Siempre hemos considerado que aquello que no se nombra, constituye una presencia muy fuerte porque está representando una voluntad de ocultamiento o desinterés hacia lo que representa lo olvidado, que va a implicar para aquello que se está desconociendo graves impactos de desarrollo.

Más que miedo, estas ausencias generan inquietud porque hacen pensar que una vez más Colombia puede escoger formas de actuar y tomar decisiones a espaldas o con pleno desconocimiento de actores que resultarían trascendentales a la hora de optar por acciones que representarán apertura hacia formas innovadoras y efectivas de generar condiciones de trabajo decente, que son las que realmente pueden convertirse en generadoras de desarrollo y de redistribución real de la riqueza.

7- Las presencias de aquello que sería no decente

Si pudiéramos plantear que las formas de trabajo decente pasan por la capacidad que vaya a tener la sociedad colombiana de crear nuevos empleos dignos, propondríamos también que los atajos a esa idea están constituidos por las alternativas que el país tiene para eludir el imperativo de generar un esfuerzo colectivo y lleno de solidaridad por crear condiciones de decencia en el trabajo.

Desde sus discursos, los candidatos presidenciales enfocan algunos propósitos que son de antemano renuncias a la exigencia de disminuir las cantidades de ciudadanos sometidos a condiciones de trabajo no decente o de generar empleos dignos para todos.

Una de las excusas con que nos soslayamos en nuestra sociedad para eludir la creación de puestos de trabajo es la excusa del fomento al emprendimiento mediante el cual nos proponemos hacer de cada colombiano un empresario, pero a la manera del Mister: con la plata prestada, que más que ayuda necesaria es condena de largo plazo.

Los candidatos, sin excepción, proponen estrategias de creación de empresas por iniciativa de los emprendedores que contarían con la mano más o menos protectora del Estado en sus primeros pasos, que suelen ser menos de los necesarios para alcanzar la conversión de un trabajador formado para trabajar a un empresario educado para ganar.

Con excepción del candidato Germán Vargas Lleras, los aspirantes proponen alternativas de crédito, donaciones, capacitaciones y acompañamientos en la esperanza de que las microempresas y los emprendimientos representen la salida a la encrucijada, en reiteración con nuevos nombres y lenguajes, de ilusiones que desde mediados de los años noventa vienen reiterándose como expresiones de solución a la tragedia del desempleo que desde esa época se ha cernido sobre los colombianos.

Valga señalar en este orden de ideas que los candidatos Mockus y Santos plantean estas unidades emprendedoras como instrumentos que pudieran apoyar el proceso de formalización de quienes no tienen en la educación o en el acceso al empleo formal caminos para acceder a los beneficios de formalización y el trabajo decente.
8- Algunas consideraciones finales

Tras una lectura inicial y apegada a los documentos oficiales sobre los enfoques de los candidatos sobre el empleo, algunas consideraciones pueden contribuir a generar el afán de informarse para acceder a espacios de discusión, y ojalá de consenso, en los que el país pueda construir nuevos escenarios de desarrollo en los que el trabajo decente sea mejor comprendido y, en consecuencia, más seriamente impulsado por los actores.

En los programas de gobierno se deduce un genuino y explicable interés de los candidatos por responder principalmente a tres exigencias que se relacionarían con la generación de empleo, que son las de ampliar la base de personas ocupadas por el sector formal de la economía; la de retrasar el ingreso de los más jóvenes al sistema laboral, tratando de llevarles con mejor formación para facilitar su empleabilidad, y la de hacer que para los empresarios sea atractivo generar nuevos puestos de trabajo.

Esto implica que a pesar de las diferencias programáticas, más profundas de lo que se cree, hay signos de que habrá algún cambio en las políticas usadas hasta hoy en materia de empleo. Esos cambios serían los que tienen que ver con el acuerdo de la mayoría de candidatos para crear de nuevo y quizás fortalecer el Ministerio de trabajo, paquetes de estímulos tributarios para la generación de trabajo formal y la puesta en marcha de algunos controles a la utilización masiva de formas de tercerización de trabajadores.

Sin embargo, se han aislado otros temas necesarios en una amplia discusión sobre las condiciones del mundo del trabajo en Colombia y las estrategias para transformarlas en pro de la dignidad de la vida de los colombianos sometidos a la precariedad de la propia existencia.

En ese orden de ideas, permítasenos señalar que la concepción del empleo como política social lo precariza y le quita al trabajador la condición de par del empresario, situación que le da dignidad a su condición de asalariado, mientras la de beneficiario de políticas sociales le convierte en sujeto que agradece, o sea, en sujeto subyugado.

[Elaborado por Luz María Tobón Vallejo, periodista, docente universitaria e investigadora con el apoyo editorial de Juan Bernardo Rosado Duque, director del Área de Comunicación Pública de la ENS.]

Autor: reexistencia

«Las elecciones pasan, los gobiernos pasan. La resistencia queda como lo que es, una alternativa más para la humanidad y contra el neoliberalismo. Nada más, pero nada menos» Subcomandante Insurgente Marcos

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