Watergate a la colombiana, Berta Ríos

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En junio de 1972 Estados Unidos fue sorprendido por un escándalo de grandes dimensiones. Desde el despacho presidencial de Richard Nixon, miembro del partido republicano, se orquestaba un plan siniestro para favorecer su reelección. Entre las actividades que se estaban desarrollando encontraron la interceptación de llamadas telefónicas a gran escala, el espionaje político y el sabotaje, el fraude en la campaña o instrucciones ilegales. A través de investigaciones se logró conocer que el equipo de Nixon y él mismo tenían un sistema de grabación de cintas en sus oficinas a través de las que podían conocer todas las conversaciones de importantes políticos

Un caso que documentó la historia como uno de los más vergonzosos dentro del sistema político norteamericano y que ahora es imposible dejar de relacionar con los hechos acaecidos en Colombia en los últimos años.

La semana anterior gracias a la revelación del periodista Antonio José Caballero pudimos conocer algunas páginas de los documentos hallados en el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) por parte de la Fiscalía General de la Nación. Estos documentos se encontraron en el allanamiento realizado en febrero del presente año por el caso conocido como las “chuzadas” que revelan un plan orquestado que se venía ejecutaba desde hace por lo menos cinco años desde las instalaciones del organismo presidencial DAS.

Este plan macabro y antidemocrático —que tenía tres partes bautizadas como Amazonas, Transmilenio y Bahía— contemplaba, entre otras, procesos de espionaje y violación de intimidad de las que fueron víctimas periodistas, personas defensoras de derechos humanos, miembros de ONG, políticos de la oposición, personajes públicos, magistrados de las cortes —principalmente de la Corte Constitucional— o ciudadanos extranjeros entre otros.

Y la cosa no se quedaba ahí. En el plan se hablaba de crear montajes, sabotajes, terrorismo, explosivos, presión, amenazas y chantajes. Estas acciones no quedaron en la proyección y el papel sino que se ejecutaron de manera aberrante como demuestra el caso de la periodista Claudia Julieta Duque quien fue amenazada por parte de miembros del DAS mientras adelantaba investigaciones sobre el asesinato de Jaime Garzón —reconocido periodista, humorista y crítico político— quien según indagaciones habría sido asesinado por parte de paramilitares que a su vez habrían recibido cooperación del DAS. 1

La otra estrategia que se encuentra compilada en los documentos incautados es la de “desinformar a la población que se encuentra a favor de la oposición o detractores del Gobierno”. Esta estrategia a lo Joseph Goebbels, ministro de propaganda en el régimen nazi de Hitler, contemplaba la creación de vínculos artificiales de los partidos políticos con actores armados ilegales. Sobre el ex candidato presidencial Carlos Gaviria, miembro del partido Frente Social y Político, iban a inventar pruebas que lo relacionaran con las FARC, igual que a Gustavo Petro. Por otro lado, querían vincular de manera paradójica a la senadora Piedad Córdoba con grupos paramilitares mientras que a Horacio Serpa se le buscaba relacionar con el ELN igual que al Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo. Las “pruebas” de este último serían “encontradas” en un supuesto computador que sería encontrado durante un “allanamiento”. Por su parte a Wilson Borja, político de la oposición y miembro del Polo Democrático, se le quería atribuir una infidelidad matrimonial y al alcalde de Bogotá Samuel Moreno relacionarlo con desfalcos y corrupción administrativa. Una total invención de pruebas para inculpar, judicializar y condenar a personas que no fueran afines al Gobierno de Uribe.

Otra estrategia era sabotear e impedir la edición y publicación de libros inconvenientes para el “Estado”, es decir, los que contuvieran información que no favoreciera la imagen del Gobierno. Esta estrategia se llevó a cabo a través de la “Operación Imprenta” que consistió en sabotear camiones de distribución y recurrir a amenazas y “guerra jurídica”.

Todos estos hechos demuestran que el grave escándalo de Watergate de Estados Unidos es insignificante en comparación con lo acaecido en Colombia. Sin embargo, en nuestro país aún falta por conocer quién es el Nixon o mejor aún que el Nixon rompa el silencio socarrón y él y su equipo presidencial le den la cara al país y a la justicia.

1

 En el caso de la periodista Claudia Julieta Duque la Fiscalía encontró en las oficinas del DAS formatos para amenazar, y en el caso concreto de la periodista, un completo manual en el que se indicaba el lugar desde donde debería realizarse la amenaza, las palabras que debían usarse y el tiempo que debería tardar quien fuese a realizar dicho amedrentamiento. Uno de los objetivos de las amenazas era su hija. Ver: http://www.semana.com/noticias-nacion/manual-para-amenazar/132562.aspx.

Autor: reexistencia

«Las elecciones pasan, los gobiernos pasan. La resistencia queda como lo que es, una alternativa más para la humanidad y contra el neoliberalismo. Nada más, pero nada menos» Subcomandante Insurgente Marcos

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