Hecatombe en Palacio… ¡Cunde el pánico!

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En Palacio de Nariño los herederos y servidores del gran Capo están asustados. La sentencia de la corte los cogió mal parados. Estaban tan confiados que no saben cómo reaccionar. Las acusaciones contra Chávez orquestadas entre Bogotá y Washington reventaron muy tarde en Madrid. Algo pasó. O se retrasaron en España o los magistrados se les adelantaron. Ahora ese tipo de falso positivo internacional ya no le sirve al Mesías. Por el contrario, le enredan el ambiente al primogénito encubridor.

El absolvedor de turno Ordoñez ha entrado en la fase de neurosis y de espanto jurídico. Llama de afán a tumbar los decretos de la ‘emergencia anti-social’ queriendo cubrirse con una hoja de parra. Se siente en la mira de la corte y desnudo frente a la sociedad. No sabe como tapar su indecencia conceptual que quedó al descubierto y ha decidido aparentar la traición a su antiguo protector.

Intentado ganar unos voticos, el lamedor profesional Roy “Anti-barreras”, se siente tan inerme sin la fuerza de su jefe, que lo propone de vicepresidente del Santo al que tienen que arrimarse. La verdad es que el arrimado siempre ha sido Juan Manuel pero ahora los papeles se invierten. Como Santos conoce las agallas de Varito, no le gusta mucho la propuesta porque sabe que tener al máximo paraco a sus espaldas, es como andar con su sentencia de muerte en el bolsillo.

En medio del desespero un subalterno que no sabíamos que existía, pide mediante publicitada misiva que Uribe solicite vacaciones para que pueda con su presencia en campaña electoral catapultar al muñeco de cera que han puesto de candidato. La verdadera razón debe ser que el presidente lo va a marcar cuerpo a cuerpo desde el principio, para que no lo entregue a la corte penal internacional antes de tiempo.

La tragedia más risible la protagoniza uno de los últimos uribistas que se trepó en el bus de la reelección. Para no parecerse en nada a sus parientes liberales se fue a Gringolandia a especializarse en neoliberalismo, y al volver, para rubricar su acto de fe, se quitó hasta el bigote para exorcizar al Serpa que siempre llevó por dentro. Ahora no sabe qué hacer porque va a tener que cargarle el saco a un odioso Santo que en privado siempre quiso quemar. No sabe si suicidarse tirándose en plena marcha del desbocado vehículo o volverse para el norte a especializarse en espiritismo o cosas parecidas.

El otro santo, san Pacho, no sabe como evitar el hundimiento del barco. Sabe que su primo de presidente es capaz de llevarlo a él y a su patrón a Roma o a Bruselas. Por ahora seguirá posando de defensor de los derechos humanos, reconociendo que durante los ocho años de gobierno se cometieron muchísimos crímenes pero insistiendo en que ahora son menos. Menos sindicalistas asesinados, menos fosas comunes, menos chuzadas del Das, pero más desempleo, más falsos positivos, más chanchullos y más enriquecimientos ilícitos. Nadie le cree pero sigue repitiendo, repitiendo…+ – – +.

El dúo de estrategas del combo criminal, san Obdulio y el psiquiatra, han tomado caminos diferentes. El primo de la mafia ya tomó partido por el primogénito JM como lo hizo su jefe. La experticia obtenida en su paso por la universidad del Cartel, le hace creer que puede evitar la catástrofe. Dice que mientras los demás juegan parqués el juega ajedrez. El doctor ternura, menos obsesivo y más realista, se bajó discretamente del bus y anda buscando en su interior las causas de la locura que lo llevaron a esa aventura criminal. Tiene sospechas que en el fondo lo que intentaba era exterminar al rebelde que alguna vez tuvo en su inconsciente. Ya empezó un nuevo libro que espera se convierta en un bestseller, así le toque lanzarlo desde La Picota. Lo va a titular “Crimen e impunidad”.

Para el doctor Varito la encrucijada del alma se resolvió mediante su propia hecatombe. Aparenta tranquilidad y respeto a la institucionalidad para que el pánico no cunda entre su propia corte. Aspira a que el primogénito logre reunir a todos los herederos para unirse contra sus enemigos, pero las cosas no pintan bien. Germán y Nohemí, se sienten respaldados por el tío Tom, quien se cansó de tanta ordinariez narco-campechana en Palacio, y quiere restablecer el orden cachaco-burgués que siempre ha disfrutado.

Un paro de pequeños transportadores de Bogotá le ha servido de cobertura informativa para tratar de ocultar el caos de su Palacio. La improvisación de otra corte, la del Palacio de Liévano, le va a servir para hacer ver que él es indispensable para éste país. Sólo fue anunciar que el Rey ya no va más, y empezó el caos.

San Obdulio debe estar rascándose la cabeza y fraguando su mejor jugada. El problema es que lo más seguro es que va a terminar jugando ajedrez con sus amigos narcos y parapolíticos en la cárcel de Cómbita o en alguna de Tampa o New York. ¡Buen juego y buena mar!

Autor: reexistencia

«Las elecciones pasan, los gobiernos pasan. La resistencia queda como lo que es, una alternativa más para la humanidad y contra el neoliberalismo. Nada más, pero nada menos» Subcomandante Insurgente Marcos

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